Trump, en el ojo de la política estadounidense

Las opiniones acerca del mandatario y lo que representa ya confrontan familias y hasta terminan amistades

José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

Las elecciones legislativas estadounidenses son habitualmente sobre la elección, o reelección, de los 435 miembros de la Cámara baja y la renovación de un tercio de los 100 escaños del Senado.

En 2018 hay un componente extra: el presidente Trump, que prácticamente en todos sentidos está en el centro de las campañas electorales.

No estoy en la boleta electoral, dijo Donald Trump a una multitud en Missouri. Pero de cierta manera, estoy en la boleta electoral. Así que, por favor, salgan y voten.

Y de hecho está por lo menos en las campañas de propaganda de uno y otro lado, en un país dividido donde las opiniones acerca del mandatario y lo que representa, ya confrontan familias y hasta terminan amistades.

Cierto que los comicios sirven para determinar el éxito de un gobierno y que no es raro que el partido en el poder pierda curules. A veces, sin embargo, esas pérdidas son catastróficas. Y es lo que temen Trump y los republicanos.

El partido del Presidente enfrenta lo que ya algunos denominan como marejada azul, por el color que identifica a los demócratas, y lo que ahora parece como inminente pérdida de la mayoría en la Cámara baja.

Según análisis, ya a estas alturas de octubre y a casi un mes de los comicios el 6 de noviembre, los demócratas tienen seguros, o casi, al menos 209 de los 218 asientos necesarios para la mayoría.

El optimismo del partido de oposición se debe en gran parte a las fuertes reacciones que provocan las políticas y el estilo de Trump, en especial su inclinación por soluciones y posturas derechistas, antifeministas con frecuencia y hasta racistas.

Los anuncios de desastre político son tales que hay reportes de que la Casa Blanca creó un grupo de trabajo para enfrentar las demandas de investigación que se espera plantearía una mayoría demócrata.

Trump trata de entusiasmar a sus partidarios para que asistan a las urnas, toda vez que en sus palabras sería votar no sólo por un diputado o senador republicano sino por él mismo y su propuesta de engrandecer de nuevo a EU.

Las implicaciones son de que sin Trump no habría una Suprema Corte de Justicia inclinada a la derecha, o reformas a tratados comerciales y fortalecimiento militar.

La asistencia a urnas es por lo normal un problema que afecta más a los demócratas en las legislativas. El actual partido de oposición es una coalición más disímbola, plural y fracturada que los republicanos. Pero al mismo tiempo, el partido de Trump se identifica y se circunscribe cada vez más a sectores religiosos, rurales y de clase media blanca.

El activismo de Trump es raro por cuanto los presidentes rara vez se involucran tanto en las elecciones de medio término, pero el mandatario suele personalizar lo que pasa en y alrededor de su gobierno y en este caso tiene razón: un Congreso demócrata puede tratar de ponerlo literalmente en el banquillo de los acusados.

Pues se cree que una derrota tendría efectos negativos temiendo que una reprensión vergonzosa pueda debilitar su estima pública y presagiar un desastre por sus ofertas de reelección.

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@CARRENOJOSE1

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