Trump: dividir el TLCAN es política doméstica

Hay dos formas para que Trump tenga éxito: que los negociadores de Canadá y México abandonen la mesa o uno de los dos acepte las condiciones de Trump

El presidente Donald Trump parece empeñado en sabotear la renegociación del TLCAN con la idea aparente de que podría lograr mejores y más ventajosos acuerdos a nivel bilateral con Canadá y México.

El mandatario planteó lo que parece una postura de dureza para la cuarta ronda de conversaciones que comenzaron el miércoles en Washington, y se espera que el Representante Presidencial Estadounidense para Comercio Internacional (USTR), Robert Lighthizer, presente demandas que en conjunto son menos propuestas que un intento de imposición a partir de que el acuerdo es injusto para su país.

Pero la idea de Trump parecería ser la de ofrecer una zanahoria a Canadá y el garrote a México.

Las posiciones del gobierno estadounidense, las conocidas al menos, han provocado alarma y preocupación tanto en los dos países asociados como en el propio EU, donde la Cámara de Comercio se manifestó abiertamente en contra de lo que calificó como píldoras envenenadas.

Pero si bien es cierto que aún está por verse lo que realmente hayan propuesto los estadounidenses y las respuestas de sus contrapartes, también lo es que para Trump, que parece tener un conocimiento pobre de la economía, el comercio y la política internacionales y abiertamente presume de que opera con base a su instinto, se trata mucho de ego y de base política.

Trump hizo su campaña electoral sobre el lema de que el TLCAN es el peor acuerdo que hayan suscrito los Estados Unidos, y su capacidad para lograr algo mejor.

Pero la realidad no es tan simple y los costos para EU en términos de mercados, de costos y aun de seguridad, pueden ser considerables -a menos que alguna de las otras dos partes parpadee o caiga en el garlito.

Hay dos formas para que Trump tenga éxito: que los negociadores de Canadá y México -o de alguno de los dos- abandonen la mesa de negociaciones o uno de los dos acepte las condiciones de Trump.

Y por varias razones, Canadá es el principal candidato: Trump cortejó abiertamente al premier Justin Trudeau; los canadienses creen tener una relación especial con EU, y de hecho al menos al principio de las negociaciones del TLC, fueron la parte más renuente. Trudeau dice que aspira a ser la voz de la razón en las negociaciones.

Pero Trump se ha dedicado a tratar de desmantelar lo que hicieron gobiernos previos, de la OTAN al sistema de salud promovido por Barack Obama; de las alianzas militares en Extremo Oriente y el vuelco al Asia al acuerdo climático de París o la política migratoria.

Ha tenido éxito al desechar convenios o tratados, como en el caso del Medio Ambiente, o ha tenido que comenzar a negociar, como en el caso de migración. En otros, rechazó los trabajos para luego usar muchos de sus principios bajo otro nombre, como en el caso del TPP.

Hasta ahora, y a cambio de logros más sólidos, Trump sólo ha dado a su base grandes píldoras de demagógicos simbolismos patrióticos, como la polémica en torno a las protestas de deportistas negros y ahora el TLCAN.

 

Columna anterior: ¿Hacia dónde va Trump?

¿Te gustó este contenido?