Trump, amenazas y reelección

Se espera que la campaña de Trump tenga los mismos temas que en 2016: inmigración, comercio y seguridad

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México

En un anuncio de evidente efecto publicitario, el presidente Donald Trump reveló planes para el arresto y deportación masiva de miles de migrantes indocumentados en los Estados Unidos.

Más allá de que los planes para un pogrom del tamaño sugerido por Trump son por lo normal mantenidos en secreto hasta que se inician, para evitar acciones legales que los impidan, el anuncio fue evidentemente político. Electoral de hecho.

El tuit fue el primer aviso de lo que constituirá su intento de reelección, lanzada formalmente la noche del martes en Orlando y que se espera tendrá los mismos temas generales que su campaña de 2016: inmigración, comercio, seguridad.

Y si alguien espera una campaña política elevada, de ideas, probablemente deberá buscar en otra parte. Trump es más conocido por su vulgaridad que por su profundidad.

Pero son un tono y una agenda que se han mantenido vigentes en los dos primeros años de su gobierno, a pesar de derrotas políticas y judiciales. Cada una de ellas le ha permitido mantener y estrechar el lazo con sus electores, un grupo estimado en alrededor de 35 por ciento de los votantes, y a los que toca por medio de sus miedos: sea al cambio social representado por la migración; el cambio económico significado por el libre comercio; a problemas de seguridad percibidos o reales y las amenazas terroristas que creen llegarán de la frontera sur, pero siempre han llegado en aviones o son domésticas.

Trump es un divisor, no un factor de unidad, ni le interesa, a menos que sea en torno a sí mismo. O por lo menos así ha sido hasta ahora.

El porcentaje de votantes que se mantiene con él sigue concentrado en los estados que ganó en 2016, y al parecer espera que esa estrategia vuelva a dar el mismo resultado: la victoria en el Colegio Electoral. Y aunque no es seguro, tampoco es imposible.

De hecho Trump puede decir a sus electores que ha peleado por ellos y seguirá haciéndolo: el anuncio sobre detenciones y deportaciones masivas puede no concretarse, pero junto a las presiones sobre México para interrumpir el flujo de migrantes, hablan por lo menos de hechos.

Si la muralla fronteriza no está construida, se debe sobre todo a la oposición de demócratas, liberales y globalistas, que usan el sistema para su conveniencia.

Y la guerra comercial con China, el principal adversario económico y político de Estados Unidos, es una señal de su compromiso con el cambio en el modelo globalista, y junto con sus reformas al Tratado Norteamericano de Libre Comercio (TLCAN) con Canadá y México, una demostración de su compromiso.

Si eso fuera insuficiente, puede citar una economía en expansión , que si bien no comenzó con su gobierno, sino ocho años antes, puede ya reclamar como suya. Algunos temen que el ciclo esté por terminar, pero en términos electorales Trump puede compensar retóricamente con sus temas nacionalistas, como sus amenazas de deportación masiva.

Por JOSÉ CARREÑO FIGUERAS

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