Secuestros de migrantes, ¿contra los flujos masivos?

La migración mundial le está dando dolores de cabeza a la 4T

Gardenia_Mendoza

La información sobre el rapto de 147 migrantes en la frontera norte quizás no le viene tan mal al nuevo gobierno mexicano porque, de manera indirecta, vuelve a lanzar un mensaje similar al que, en su momento, envió la administración de Felipe Calderón cuando los secuestros eran el pan de cada día: No vengan, podrían desaparecer.

La administración de AMLO se ha visto rebasada en el tema migratorio a tal punto que hoy por hoy las caravanas de centroamericanos siguen llegando a pesar de que ya no se les está dando permisos por razones humanitarias en las garitas de entrada. De modo que tiene que dejarlos pasar. O no. Los criterios no son claros.

Por otro lado, tiene que lidiar con un nuevo corredor migratorio que abrió el gobierno de Nicaragua –encabezado por Daniel Ortega– que relajó los requisitos para dar visas a los cubanos y desde enero cualquiera de éstos que muestre un boleto de ida y vuelta de La Habana a Managua tiene garantizadas las puertas abiertas en el país.

Una vez en tierras nicaragüenses, lo caribeños no tienen más que seguir la ruta de siempre para llegar a EU y pedir asilo político vía México, donde las autoridades les dan un documento de tránsito. O no. Depende de criterios discrecionales que no están establecidos en ninguna legislación.

El resto de la migración mundial también le está dando dolores de cabeza a la 4T, según las estadísticas de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación. En enero pasado detuvo a casi 8 mil indocumentados de los cuatro continentes que devolvió a sus países antes de que alcanzaran su objetivo: EU.

Frente a estos escenarios, México sigue en la misma encrucijada de siempre: ser el policía migratorio del vecino o el bonachón de las puertas abiertas que no acaba de consolidarse, como se probó en este año que EU comenzó a regresar a Tijuana y Mexicali a los centroamericanos para que vivan aquí mientras procesa sus peticiones de asilo: así lo hace pagar un precio que se llama xenofobia y descontrol.

Así que si se prolongan las investigaciones por las recientes desapariciones de los migrantes (sobre quienes no existen denuncias de familiares) bien podrían atribuirse a organizaciones del crimen organizado que han dado muestras de su capacidad de acción para aprovecharse de los flujos migratorios.

Se cree que probablemente los criminales se hicieron pasar por autoridades y así habrían logrado su cometido, sea para pedir rescate, como en las última horas denunciaron algunos familiares de cuatro cubanos presuntamente desaparecidos en Reynosa, o para obligarlos a delinquir.

Incluso aquella que apunta a mecanismos de persuasión en un momento de crisis al que no se le ve salida y, por lo pronto, podría enviarse un mensaje de cuidado a las masas de indocumentados.

*Periodista

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