El arte de dar atole con el dedo a los migrantes

AMLO dice que enfrentará el drama de migrantes centroamericanos con desarrollo regional

Sorprende mucho, por su liviandad y falta de sinceridad las declaraciones de la futura secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero para responder a los rumores ventilados por el diario The New York Times acerca de que el gobierno de Donald Trump pagará a México por deportar a centroamericanos.

¡No seremos policías de Estados Unidos!, dijo cuando se le cuestionó sobre el tema y sin responder a profundidad a una cuestión mucho más doméstica y profunda, ¿qué va a ser México, si no?

¿Un país santuario donde todos los indocumentados pueden venir como Don Juan por su casa?¿Una nación seria y acogedora en el tema de refugiados, no una simulación como hasta ahora?¿Un puente para que lleguen a Baja California, Sonora, Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas?

La verdad es que la próxima administración no quiere decir (por corrección política) que al fenómeno migratorio no hay quién le entre porque éste es una papa caliente con la cual ningún gobierno ha podido hacer malabares sin salir quemado por muy buena voluntad que tenga.

Lo que hará Sanchez Cordero, como lo hizo Miguel Ángel Ochorio Chong, Blake, Gómez Mont, Mouriño y todos sus predecesores a cargo de la política interior mexicana será lo mismo: administrar el problema, mirar para el lado, dejar pasar, crear un discurso misericordioso y cuando se tenga que echar pa’ fuera a los sin papeles no será cuestión de corazón sino de pragmatismo.

López Obrador ha dicho que enfrentará el drama de los migrantes centroamericanos con desarrollo regional, ¿acaso no se dijo lo mismo sobre el Plan Frontera Sur que terminó sólo con un nombre rimbombante y más vigilancia en las carreteras por donde transitan los indocumentados hasta empujarlos a hacer la ruta a pie o a pagar mucho más a las mafias de hambrientos coyotes y funcionarios?

¿Acaso con dinero dejarán los niños y madres de querer reunificarse con sus familias que se fueron hace años a EU mientras ellos se quedaron en manos de los pandilleros y bandoleros de Honduras, Guatemala y El Salvador?

Por supuesto que no: la migración continuará aunque se ponga un muro fronterizo en Chiapas y Tabasco (una opción por demás descontada) como Trump quiere ponerlo en las tierras estadounidenses. Si acaso disminuirá un poco pero al final de cuentas Olga Sánchez Cordero, si se queda en el cargo, tendrá que dar cuentas de las repatriaciones de extranjeros.

Y esas facturas tendrán que ser por decisiones domésticas, aunque también en eso no se prevén hasta ahora muchos cambios: echar la culpa a la mano peluda del Norte que pide cuotas al su congreso para que desde EU se ayude a otros países a deportar a su gente desde México.

Así que quien crea que habrá una nueva política migratoria en el próximo sexenio, peca de ingenuidad o perversión porque, para empezar, se tendría que definir con claridad qué país queremos ser ante los indocumentados y eso tiene un costo muy grande en dinero e imagen. El discurso bonito, en cambio, es más atole con el dedo.

*Periodista

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