Transformación Pública

El reto actual es tanto profundizar el conocimiento básico, como implementar con la rapidez y eficacia adecuadas sus implicaciones y hallazgos

Alejandro Poiré / Opinión El Heraldo de México
Alejandro Poiré / Opinión El Heraldo de México

El deterioro de lo público es evidente. La polarización del discurso, el desprecio de quienes piensan distinto, el rechazo a reconocer o a aprender de cualquier experiencia planteada por los adversarios, y particularmente la simpleza de la gran mayoría de las alternativas son todas muestras de ello. Por si fuera poco, la propia complejidad de nuestra sociedad hace que sus retos y dilemas se profundicen rápidamente.

Apreciar lo público implica impedir que la realidad nos rebase y el derrotismo y la melancolía nos consuman. Se trata de reconocer y documentar los ejemplos que convocan al optimismo, que no son pocos. Pero en el contexto actual, apreciar lo público implica atreverse a crear un entorno de transformación que vaya mucho más allá de la atención de los problemas con base en las fórmulas existentes.

Ahí reside la paradoja y la oportunidad. Precisamente porque el presente es tan retador, y porque la mayoría de las alternativas disponibles resultan insuficientes, se hace tan urgente un nuevo modo de aproximación a lo público.

La premisa esencial de este compromiso con el cambio es su fundamentación en el conocimiento. Hoy somos conscientes del riesgo de sostenibilidad de nuestro planeta, no solamente porque el avance científico generó una industrialización de efectos colaterales devastadores, sino porque también nos empezó a alertar de los riesgos hace décadas. Y de hecho, gracias al propio avance científico sabemos ya una buena parte de los remedios a implementar.

El reto actual es tanto de profundizar el conocimiento básico, como de implementar con la rapidez y eficacia adecuadas sus implicaciones y hallazgos. La tarea pasa por evitar las tendencias simplificantes que provienen del poder y de buena parte de la sociedad, y a partir del conocimiento construir una base de diálogo común para repensar nuestras tareas y expectativas. Es momento también de defender el conocimiento, las humanidades y el pensamiento sofisticado como las más acabadas expresiones de nuestra mejor naturaleza, y ponerles al centro del esfuerzo de recreación.

Es crucial contar además con un modelo de cambio más acorde a la magnitud del reto. Que combine una gran amplitud en su alcance y la máxima velocidad en su respuesta. Estas dos características pueden encontrarse aprovechando el propio cambio tecnológico y el espíritu indomable del emprendimiento. Y que de esta forma se convoque a quienes estén dispuestos a lograr ese sueño de prosperidad, valor compartido y sostenibilidad a reunirse alrededor de estos propósitos y hacerlos realidad con optimismo y valentía.

El Tecnológico de Monterrey fundó en 2003 una escuela de posgrado enfocada en ofrecer a los servidores públicos de México un espacio de excelencia para su profesionalización. Hoy, en el corazón de la Ciudad de México, en Mixcoac, la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tec de Monterrey abre una nueva sede que asume el compromiso de ofrecer una plataforma para la realización de ese sueño. Me siento orgulloso de ser parte de ella.

Por Alejandro Poiré 

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