Trabajo digno para una mejor vida colectiva

El actual modelo económico llevó a algunas personas a sacrificar cosas muy importantes de su vida

Columna Invitada / Martín Padilla Sánchez / El Heraldo de México
Columna Invitada / Martín Padilla Sánchez / El Heraldo de México

En la Ciudad de México, con 8 millones 918 mil 653 habitantes, de acuerdo con el Inegi, la prioridad de las personas es percibir un ingreso para tener condiciones de vida dignas; sin embargo, la excesiva carga de trabajo, los extensos horarios laborales, los trabajos que exigen sobreesfuerzo físico, los salarios precarios, el estrés de la permanente competencia y la carencia de prestaciones, sin duda, dirimen la capacidad de las personas de concentrarse en otros asuntos, entre ellos, asuntos comunitarios o colectivos.

El riesgo para la democracia que presenta el actual modelo económico es evidente. El equilibrio de las aristas de la vida de las personas es necesario para el desarrollo de una efectiva participación democrática y en sociedad, por lo cual es evidente la urgencia de un inminente tránsito hacia un modelo laboral diferente, lo cual fortalecerá la democracia; creemos que un mayor tiempo libre y la mejora del salario para los trabajadores podrían ser un buen comienzo.

La Constitución de la CDMX otorga autonomía a la identidad y reconocimiento de soberanía a sus habitantes. En el artículo primero de esta Constitución se reconoce a la democracia directa y participativa como figuras para el ejercicio de la soberanía popular.

La conquista de derechos para el pueblo no exime que existan figuras instauradas que quieran secuestrarlas, bajo el discurso de mejorarlas, fortalecerlas e incluso querer cambiar la perspectiva de su ejercicio, que para nada representan el interés popular. Esto nos ha sucedido como sociedad en diferentes momentos de la historia.

Estos modelos instaurados por los factores reales de poder llevó a algunas personas a sacrificar cosas tan importantes de su vida pública y privada, individual y colectiva, tal como la participación en asuntos comunitarios y de índole social. Esto es porque la mayor cantidad del tiempo se ha tenido que enfocar a conseguir un ingreso económico. Por ejemplo, en México se laboran 2 mil 255 horas por año, en comparación con Chile, donde se laboran mil 974 horas, o España con mil 695 horas, de acuerdo con la OCDE.

En nuestro país, donde por décadas la individualización fue fomentada en aras de la estabilidad económica, surgieron figuras del poder que ganaron terreno por sobre los derechos sociales, laborales y políticos de las personas. Las condiciones han sido precarias en el ámbito laboral, lo cual puede poner en peligro a la democracia, toda vez que las dinámicas sociales se modificaron a partir del imperativo económico.

Además, el trabajo digno y la participación ciudadana son derechos humanos; sin embargo, la violación sostenida al primero impacta negativamente de manera directa al segundo, fundamentalmente por el sacrificio del tiempo. Dentro de los instrumentos mayormente ubicados por la ciudadanía están el presupuesto participativo y la conformación de Órganos de Representación Ciudadana.

POR MARTÍN PADILLA SÁNCHEZ

DIPUTADO DE MORENA EN EL CONGRESO DE LA CIUDAD DE MÉXICO

 

¿Te gustó este contenido?