Trabajar en el infierno

Sabemos que en este país nada es justo para los trabajadores, ocurren 57 accidentes laborales por hora

Gabriel Baducco / Así de sencillo / Heraldo de México
Gabriel Baducco / Así de sencillo / Heraldo de México

Primero lo primero, datos duros: de los 36 países miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, México es el penúltimo en inversión en seguridad y salud laboral, tanto en cada trabajador, como en el porcentaje del Producto Interno Bruto que el país destina a este rubro. Mismo deshonroso puesto, para las cifras que tienen que ver con los gastos relacionados a las incapacidades que arrojan los problemas de (in)seguridad laboral. O sea, ser trabajador en México es encontrarte en un serio estado de indefensión.

Para muestra, el caso de Karla Beatriz Castro, del que ya les he hablado antes: ingeniera mecatrónica que tuvo un accidente dentro de la Planta Guerrero de la empresa Ternium, una de las siderúrgicas más grandes del mundo. Castro y Ternium se encuentran enfrentados en un proceso legal, por un accidente que la chica padeció el 13 de junio de 2017, cuando tenía 29 años.

Todo el mundo lo sabe: las altísimas temperaturas y los materiales que se manejan en una planta siderúrgica son ciertamente peligrosos, como trabajar en un infierno.

Ella sufrió quemaduras que la marcaron de por vida… y no hablo sólo de cuerpo.

En su defensa, Ternium aduce protocolos de seguridad impecables y, para hacerse de un espaldarazo mercadológico pero no necesariamente legal, habla de sus inversiones en protección del medioambiente, de sus premios y reconocimientos, como si todo lo anterior garantizara la seguridad de quienes trabajan en sus instalaciones.

La seguridad se garantiza con hechos. Firmar un contrato y conocer el reglamento de seguridad parece suficiente para que una empresa se exima de responsabilidad en caso de un accidente en el lugar de trabajo.

Sabemos que en este país nada es justo para los trabajadores, ocurren 57 accidentes laborales por hora, uno cada 63 segundos. Alrededor de 500 mil al año, reconoce el IMSS. Por eso, dice la Organización Mundial de la Salud, tenemos el vergonzoso primer lugar en estrés laboral.

¿Debemos aceptar que para una empresa, el que quienes trabajan en sus instalaciones, conozcan las posibles consecuencias y riesgos de ese trabajo, es sinónimo de que el empleado tiene la única y máxima responsabilidad ante cualquier accidente?

Muchas veces les he hablado de la diferencia entre lo justo y lo legal. Según El Financiero, en el cuarto trimestre de 2018, Ternium reportó ventas netas en México por mil 439.9 millones de dólares, 10% superior a lo registrado en igual periodo del año anterior.

Eso es posible, en buena medida, gracias al talento de los trabajadores. ¿Ganancias económicas que se obtienen con pérdidas éticas?

La Organización Panamericana de la Salud reporta que de todos los accidentes laborales que suceden desde Alaska hasta la Patagonia, 90% se registra en Latinoamérica. El infierno, se los dije.

Así de sencillo.

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@GABRIELBAUDUCCO

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