TPP11: Un perdedor que puede ganar

La política no admite espacios vacíos y EU dejó vacante su asiento. Tiene posibilidades de ocuparlo de nuevo, si: de hecho varios países del TPP11, especialmente en Asia, lo consideran como un contrapeso importante

TPP11: Un perdedor que puede ganar

Considerado una vez como un elemento esencial en la estrategia estadounidense para contener a China, el Acuerdo Transpacífico que 11 países firmaron la semana pasada en Santiago de Chile pareció disminuido cuando el presidente Donald Trump decidió abandonarlo.

Pero irónicamente, está también en un proceso de revaloración.

La salida de Estados Unidos fue un golpe duro. Una decisión que pareció quitar el aire a un balón; pero de alguna forma esa pelota se reconfiguró y ajustó a un estatus más pequeño, pero quizá más importante: si con la participación estadounidense representaba 40% o casi del Producto Mundial Bruto, ahora representa 13%, al igual que 15% del comercio del mundo.

Y la verdad es un bocado más que apetecible: Australia, Brunéi, Canadá, Corea del Sur, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam. Es un socio que la ascendente China vería con gusto y busca acercarse.

Cierto, en términos de tamaño los disminuye la ausencia de EU o China, los dos grandes centros comerciales mundiales que también aparecen como los grandes rivales por la supremacía económica y geopolítica de la Cuenca del Pacífico.

Pero dos de los miembros del ahora llamado Acuerdo Amplio y Progresista de Cooperación Transpacífico (AAPCT), o TPP11, tienen enormes vínculos comerciales con Estados Unidos, aunque tanto Canadá como México enfrentan los vaivenes de una renegociación del TLCAN y las presiones del gobierno Trump.

Cuatro países (Australia, Japón, Malasia y Nueva Zelanda) por su parte, participan también en las negociaciones para la creación de una Asociación Económica Regional que incluye a China e India.

Los participantes, Australia, Corea del Sur, Japón y Nueva Zelanda son hasta ahora aliados económicos y militares estadounidenses, pero sacudidos a su vez por el estilo de Trump y en alguna medida ligados también, geográfica y económicamente, a la potencialidad china.

Y ahí esta la clave.

No sabemos qué hará Estados Unidos en el futuro y si querrá reconsiderar la decisión –aunque en enero pasado en Davos, Trump dijo que podría reconsiderar su posición–. Lo que debería ser obvio es que China, uno de los grandes beneficiarios del libre comercio y la globalización en las pasadas tres décadas, tiene un gran interés en seguir impulsándolos en la región de Asia-Pacífico y en otros lugares, escribió Jorge Heine, ex embajador de Chile en Pekín, en el periódico Global Times.

Lo cierto es que la política no admite espacios vacíos y EU dejó vacante su asiento. Tiene posibilidades de ocuparlo de nuevo, si: de hecho varios países del TPP11, especialmente en Asia, lo consideran como un contrapeso importante y aún necesario respecto al poderío chino; para los del sureste asiático y Oceanía un garante de libre navegación: para los de América un peso real. Pero ya no puede ser el socio ausente y probablemente tampoco el único.

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