Todos contra Warren

Biden sigue arriba en las preferencias nacionales, aunque sus compañeros lo vean como segundo

Pedro Ángel Palou  El Heraldo de México
Pedro Ángel Palou El Heraldo de México

En el debate del martes cambiaron las condiciones de la guerra, como decía Lenin. Biden parece herido, si no de muerte, sí maltrecho por el escándalo de Ucrania, lo que finalmente quería Trump: vulnerar a su más fuerte contendiente, al que podía quitarle más sufragios de votantes blancos y de republicanos moderados.

La puntera es la senadora por Massachusetts, Elizabeth Warren. Y contra ella enfilaron las baterías de casi todos los contendientes, a excepción de Cory Booker, quien se está posicionando, a mi juicio, como posible vicepresidente.

El debate inició con el tema del juicio político para remover a Trump de la Casa Blanca, en el que todos estuvieron de acuerdo, menos la misteriosa Tulsi Gabard, candidata que seguimos sin entender del todo. Era previsible que sería la primera pregunta y Biden la esquivó: No se trata de mi hijo, sino de Trump, reviró.

La atención, sin embargo, se centró buen tiempo en temas como el seguro médico (EU tiene uno de los sistemas de salud más caros del mundo y de los más injustos con los enfermos crónicos), educación pública, transporte e infraestructuras y el nuevo pacto verde contra el cambio climático. Hay grandes diferencias ideológicas.

Están los centristas como Amy Klobuchar, Pete Buttigieg, o Andrew Yang, quien no sale de su propuesta de dar mil dólares al mes a todo estadounidense. Los de centro izquierda, como Kamala Harris, Beto O’Rourke (el único que habló dos frases en español), y quienes se orientan hacia la izquierda, como Warren y, sobre todo, Sanders, quien pide no sólo cambiar estructuralmente el sistema (el capitalismo controlado de Warren), sino una revolución política.

Biden intentó una y otra vez vender que es la opción más experimentada, quién ha hecho las cosas y como la opción moderada que puede atraer votantes de los dos lados. Falta mucho para Iowa en febrero, pero sigue siendo el segundo posible candidato.

La pregunta sobre la salud del senador por Vermont, después de su ataque cardiaco, fue resuelta con gracia y anunció un mitin en Queens y un invitado especial (Alexandra Ocasio-Cortés y The Squad, las congresistas liberales de esta legislatura).

Este debate con 12 contendientes es el último de tal magnitud en la primaria demócrata. Algunos a quienes vimos no volverán a subir a la tribuna, al no lograr ni el suficiente dinero, ni el suficiente porcentaje de intención de votos.

Mención especial al multimillonario Tom Steyer, quien sorprendió a todos por estar más cerca en sus posiciones a Warren que a los moderados.

Antes del debate, su porcentaje era de 1% de intención de voto contra 26% de Biden, quien sigue en las preferencias nacionales como el número uno, aunque sus compañeros de partido lo vean como segundo, detrás de Warren.

Mucho tenemos que aprender en México de los debates políticos. Este último podría servirnos de ejemplo de velocidad, preguntas incisivas y, por tanto, de oportunidad para escuchar verdaderas propuestas.

PEDRO ÁNGEL PALOU

COLABORADOR

@PEDROPALOU

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