Todo error tiene precio

La seguridad está en el peor momento y situaciones como la de Culiacán hacen evidente la falta de Estado de derecho

Juan Carlos Romero Hicks / Opinión El Heraldo / Editorial

Si la nación ha de salvar la crisis que actualmente confronta, no será, sino inspirando su conducta en el conocimiento claro, desnudo y sincero de su propia realidad.

Efraín González Luna

Las cifras no mienten y el nulo crecimiento, el aumento del desempleo y la baja producción e inversión dejan claro que las cosas no van bien en nuestro país y que ya es necesario un cambio de rumbo.

El mal desempeño económico no debe sorprender a nadie porque todos los factores que construyen una economía sana y que hacen a un país atractivo para la inversión han sido descuidados y de continuar por el mismo camino, la situación se seguirá deteriorando.

La seguridad está en el peor momento del que se guarde registro y situaciones como la que se vivió en Culiacán hacen evidente la falta de Estado de derecho. El saldoentre enero y septiembre, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, es un aumento en todos los delitos: la extorsión subió 35 por ciento, la trata de personas 29 por ciento, los feminicidios más de 14 por ciento, los secuestros más de 6 por ciento y el narcomenudeo más de 21 por ciento. Ninguna de estas cifras sustenta que en México se viva, o al menos se intente vivir en un Estado de derecho.

Temas como la educación y la inversión en ciencia, tecnología e innovación también pueden ayudar a generar estabilidad y crecimiento económico. Los países que más han crecido en las últimas dos décadas son aquellos que invirtieron en cuestiones tecnológicas y educativas generando la llamada Economía del Conocimiento. Desgraciadamente en nuestro país hace unos meses se le entregó la educación a la auténtica mafia del poder, que está más interesada en designar plazas que en mejorar la educación.

La inversión fija bruta, que abarca la construcción y la compra de maquinaria, se desplomó 9.1 por ciento en lo que va del año. A esto se le debe sumar que el valor de la construcción del sector público generado en las 32 entidades del país tuvo una disminución anual de 19.6 por ciento en términos reales y que no se etiquetó recurso alguno del Presupuesto de Egresos de la Federación para obras en los municipios.

Bajo estas realidades es prácticamente imposible que el desempeño económico y el crecimiento tuvieran una tendencia diferente. Sin seguridad, sin educación, sin infraestructura y con una visión fiscal persecutoria hacia el empresariado no se puede esperar que México sea un destino atractivo para las inversiones, por ello hemos perdido lugares en el Índice de Confianza e Inversión Extranjera y también por ello estamos creciendo a cero por ciento.

Para cambiar las cosas debemos partir de la realidad y no de discursos optimistas o de pretextos absurdos. Estamos a tiempo de revertir las tendencias y basta un poco de humildad, de voluntad y de sentido común para volver a apostar por la infraestructura, por la educación de calidad y por el Estado de derecho, así se podrá recuperar la confianza perdida.

POR JUAN CARLOS ROMERO HICKS
DIPUTADO FEDERAL Y COORDINADOR DEL PAN
@JCROMEROHICKS

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