¿Tiene remedio el IMSS?

Zoé Robledo dijo que gracias a la 4T se construye un nuevo esquema de protección social

Luis Soto / Agenda Confidencial / Heraldo de México
Luis Soto / Agenda Confidencial / Heraldo de México

Pues ahora resulta que Daniel Karam, José Antonio González Anaya, Mikel Arriola, Tuffic Miguel Ortega, y otros directores neoliberales que ha tenido el IMSS fueron quienes provocaron, con sus decisiones, que hoy se encuentre en la ruina financiera, que su infraestructura hospitalaria esté peor que las carreteras del país, que los servicios médicos sean deficientes, que no exista abasto oportuno de medicamentos…

El modelo neoliberal ocasionó que el IMSS perdiera la brújula y tuviera un desequilibrio de funciones, donde su rescate financiero se convirtió en un fin y no un medio para garantizar cobertura y calidad de la seguridad social, afirmó su director general, Zoé Robledo, en su comparecencia ante la Comisión de Salud del Senado en el marco de la glosa del Primer Informe. Recordó que en 2015 se dijo que se había revertido la tendencia creciente en el déficit y que el IMSS había recuperado su salud financiera. Es cierto, dijo Zoé.

¡Te equivocas, Zoé! Le responden quienes, durante años, lustros, han estado preocupados por la precaria salud financiera de la institución. Eso de que se revirtió la tendencia creciente en el déficit fue un espejismo. Y documentan: en el informe entregado al Ejecutivo y al Congreso de la Unión hace casi un año, se comunicó una visión muy optimista, y hasta triunfalista, de que la pasada administración había rescatado al IMSS; que se había logrado una viabilidad financiera que duraría hasta 2030; que se había logrado un superávit financiero de más de 9 mil millones de pesos en 2017 y se habría evitado el uso de las reservas financieras del Instituto para hacer frente a su operación diaria. Todo eso fue medio falso, pues el superávit no era necesariamente resultado de medidas estructurales en el financiamiento del IMSS, sino producto de una combinación de un crecimiento atípico en la recaudación de los ingresos de ley y de una serie de medidas agresivas de contención del gasto en inversión física y en materiales y suministros. Ambos factores parecerían difícilmente sostenibles en el mediano y largo plazo. En otras palabras, lo que hicieron fue patear el bote.

Zoé Robledo presumió que, gracias a la 4T, que realiza un cambio de rumbo y aplica medidas para resarcir rezagos y deudas históricas, se construye un nuevo esquema de protección social que garantice cobertura y calidad de los servicios de salud. Nosotros salvaremos al IMSS de su agonía financiera; vamos a mejorar servicios hospitalarios, a contratar más médicos y enfermeras; a invertir en infraestructura y equipamiento; a mejorar el abasto de medicamentos. Invertiremos decenas de miles de millones de pesos para esos y otros rubos, de un presupuesto de 825 mil millones de pesos, subrayó.

Bueno, de ese presupuesto, más de 350 mil millones se destinan al pago de pensiones, que es donde la puerca podría torcer el rabo, mejor dicho, en donde podrían cortarle el cuello al ganso. ¿Y con qué lana atenderán a los del Seguro Popular?

POR LUIS SOTO

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