Tiempos Pulp fiction

El Presidente enfrenta el desafío de preservar sectores vitales en su triunfo y hasta ahora no satisfechos

Wilbert_Torre
Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México

En este inicio de primavera, el país vive unos tiempos muy a lo Pulp fiction: días largos y continuos al estilo Tarantino: todo muy revuelto y confuso, periodos largos de ataques extraños y furias permanentes, y también de ajustes de cuentas cuya humareda nunca se extingue antes de que se instrumente una nueva.

Esta atmósfera de viejo oeste es el marco en el que transcurre un cambio de gobierno que en más de 100 días ha sembrado el país de signos positivos, y otros, muchos, distantes a las aspiraciones de cambio de la sociedad.

La nueva administración es un campo fértil de contrastes: un día se aprueba un aumento histórico al salario mínimo o el Estado ofrece una disculpa pública por la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, y cuando menos lo esperamos, el Presidente declara que la discusión del aborto puede esperar porque hay asuntos más importantes, y que el asunto debería ponerse a consulta.

Esa libertad que ha reivindicado al decir que no debe quedarse como una estatua ante un debate en curso, ha comenzado a crearle conflictos en áreas delicadas de la epidermis social, y esos conflictos pueden dañar su proyecto en tiempos vitales, cuando apenas empieza a gobernar.

Ha sido muy mal recibido entre las mujeres jóvenes que el Presidente se refiriera como lo hizo a un tema que no sólo es de relevancia, sino imperioso e inaplazable de discutir y acometer en la vida nacional. Porque no sólo es el aborto: nunca como ahora habían sido asesinadas, violadas o agredidas y lastimadas tantas mujeres todos los días en todo el país, y nada de eso apareció ni como un matiz en las declaraciones de AMLO.

En la sociedad comienza a registrarse un fenómeno que sucedió en la campaña presidencial del verano pasado, pero a la inversa: los jóvenes veinteañeros y los que están en sus tempranos 30, que se sumaron masivamente a ola que simbolizaba el cambio político, ahora no comparten muchas políticas públicas y orientaciones del nuevo gobierno, y en particular la idea de que los derechos de las mujeres deban ser sujetos a consulta y aplazados porque hay asuntos más importantes, o la militarización y la Guardia Nacional como la única alternativa para pacificar al país.

La declaración sobre el aborto le complica aún más al Presidente una situación ya delicada y que tiene que ver con otro segmento vital en el electorado que votó por él: los jóvenes. Tras un vuelco estratégico, en esta campaña los hizo protagonistas de la promesa social más importante de la campaña, Becas sí, sicarios no, cuya instrumentación ha tenido un comienzo lento y con tropiezos para registrar al millón de jóvenes que Andrés Manuel López Obrador desea ver dentro del programa, este año.

En la elección de 2008, Hillary Clinton perdió una parte importante del voto de las mujeres ante el joven senador Barack Obama.

El presidente López Obrador enfrenta desde ahora el desafío de preservar esos dos sectores vitales en su triunfo, y hasta ahora no satisfechos del todo con algunos signos y señales del cambio.

 

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@wilberttorre

 

 

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