Tesón

El ascenso de Lobos BUAP a Primera División representa la voluntad de un grupo de valientes encabezado por Rafael Puente del río, artífice del milagro


Una historia que refresca. Que mueve la entraña. El ascenso de Lobos BUAP a Primera División representa el esfuerzo, el tesón, la voluntad a raudales de un grupo de valientes que se jugaron todo sin tener nada. Una nómina modesta. Casi todos mexicanos. Pero con un sueño fantástico. Historia que subyuga, rayando en lo insólito…

Para quienes nos gusta el futbol, no podemos más que estar agradecidos con Rafael Puente del Río, artífice del milagro. Un joven que tocó puertas y en cuyo pasado pendía la espada de Damocles por haberse salido de la línea.

Fue actor en telenovelas (lo cual no es ningún pecado). Fungió como comentarista en Televisa e ESPN. Incluso formó parte de la directiva del Guadalajara, donde no tuvo suerte. Pero su sueño de dirigir permaneció intacto. Y como en toda historia de éxito, se hizo el milagro.

La directiva de Lobos le tuvo fe al joven soñador. Incluso sus amigos dudamos en primera instancia de que Rafa pudiera plasmar ese conocimiento casi perfecto del juego en la cancha. Porque hablar bonito, cualquiera. Llevarlo a la práctica, pocos. Y en algo menos de un año, Puente consiguió ascender a un equipo muy, pero muy humilde.

¿Cómo lo consiguió? Trabajando. Creyendo. Errando y remendando. Cayendo y levantándose. ¿Qué pensarán ahora aquellos cobardes (los escuché más de una vez) que se regocijaban haciendo leña del árbol caído cuando a Rafael le vinieron mal las cosas en un principio? Alguno hasta se atrevió a decir -quiero pensar que en tono burlesco- que lo que sabe de futbol lo aprendió en el vestidor de la empresa en la que trabajaba. Que vaya, a manera de alegoría, esta pequeña enseñanza para todos aquellos que hacen de la envidia un deporte nacional. Para esos cangrejos que te regresan a la cubeta.

Ignoro qué vaya a suceder con la franquicia de los Lobos. No sé si su economía soporte a un equipo en el máximo circuito. Pero una cosa me queda muy clara: Puente y sus pupilos tienen, desde ya, un lugar muy bien ganado en la historia del futbol mexicano. Seguramente varios de estos guerreros ya están en la órbita de algún equipo de primera. Y, si se me permite la recomendación, Rafa debería ser tomado en cuenta para dirigir a un equipo de mayor calado. Lo merece. Lo ha demostrado. Es capaz, congruente, honesto… Y como diría su papá, el entrañable Wama: más derecho que una vela

Técnicos como él no debilitan un sistema podrido y lleno de advenedizos que viven del cuento. Al contrario. Le dan frescura. No sólo porque es mexicano y consiguió ascender a un equipo del que se esperaba poco o nada. Sino porque navega con la firme bandera del bien hacer y del bien actuar. La de la sinceridad como modelo, pues.

¡Bienvenidos a primera, Lobos! Cuentan con el cariño y la admiración de la gente. Su llegada viene acompañada por un hálito de frescura inigualable. Y al menos yo lo agradezco.

Columna anterior: La tauromaquia en México, el gran negocio para Alberto Bailleres

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