Terrorismo y Estado fallido

El desastre de Culiacán significa una operación fallida, mal planeada y mal ejecutada, sin embargo, México no puede considerarse un Estado fallido

José Lafontaine / Columna Invitada / Abogado
José Lafontaine / Columna Invitada / Abogado

En México no hay un Estado fallido, una estrategia fallida, sí. Existe una violencia exacerbada donde las autoridades en ciertos territorios del país están rebasadas. El desastre de Culiacán significa una operación fallida, mal planeada y evidentemente mal ejecutada, sin embargo, aun considerando el alto índice delictivo y el poder del crimen organizado, México no puede considerarse un Estado fallido.

El caso LeBarón, donde se masacraron mujeres, niños y bebés nos llena de dolor y frustración a todos, mexicanos y estadounidenses. No obstante, el terror que produjeron dichos acontecimientos no puede ser considerado terrorismo en el sentido estricto de la palabra, y menos con los efectos que eso podría causar. No porque estos hechos sean menos trágicos o aterradores que los perpetuados por terroristas en otras latitudes, sino porque carecen de una ideología y una postura política. En México tratamos con delincuencia organizada cuyo objetivo es el lucro y punto.

El debate sobre si la matanza de la familia LeBarón fue un acto terrorista o no, cobra relevancia por la reacción y posturas del presidente Trump y algunos senadores conservadores de aquel país, y desde luego por los preocupantes artículos en The Washington Post y The Guardian, donde señalan a grandes rasgos que se encontraría justificada la posibilidad de una intervención incluso militar de EU en México.

Podrían explicarse, pero no justificarse dichas reacciones, ya que las víctimas tenían la nacionalidad estadounidense y mexicana, y ello lo convierte en un asunto que representa un problema binacional, sin embargo, considerar la posibilidad de una posible intervención militar en nuestro país es inaceptable, desde cualquier perspectiva y del más alto peligro. Por eso debemos tener cuidado en la semántica, está situación no debe ser considerada terrorismo y dejar en claro que en México no hay un Estado fallido, decir lo contrario es coincidir con un argumento que EU ha utilizado en el pasado para justificar múltiples intervenciones.

El Presidente no es el culpable ni responsable de los actos brutales que acontecen en nuestro país, tanto a él como a todos nosotros nos queda claro que la estrategia de sexenios anteriores fracasó. Sin embargo, hoy tiene la enorme responsabilidad de resolver esta crisis, y la estrategia que implementa tal vez mejor que las anteriores, no está resolviendo el problema, es más, ni siquiera lo está mitigando. Sin duda, la política de paz es mejor que la guerra, sin embargo, tampoco está dando resultados.

El hecho de que las víctimas de la familia LeBarón hayan tenido la nacionalidad estadounidense, por ningún motivo hace que miles de víctimas de nacionalidad mexicana sean de menor valía, sin embargo, le da una connotación y trascendencia internacional que nos conduce al siguiente problema: ¿qué resolución y uso político le darán a este tema en Estados Unidos? Celebro la postura del gobierno mexicano, sin embargo, este tema está iniciando, y lejos de terminar.

POR JOSÉ LAFONTAINE HAMUI

ABOGADO

@JOSE_LAFONTAINE

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