Pueblos mágicos, distribución del desarrollo

Actualmente se estima que 50% de la población vive en las ciudades


Las ciudades impulsan el crecimiento, hacen a los hombres conversadores y entretenidos, pero también los hacen artificiales. Ralph Waldo Emerson

 

Una constante de la política turística de México ha sido la distribución regional de la riqueza, contrapeso a las tendencias de concentración de la población y de la actividad económica en las grandes urbes. La urbanización es una tendencia imparable en el mundo. Actualmente se estima que el 50% de la población vive en ciudades.

En México 76.8% de la población vive en localidades urbanas.

El desarrollo turístico de los años 70 en México se enfocó en estimiular las zonas con mayor rezago económico y social, como el territorio de Quintana Roo y el incipiente estado de Baja California Sur. Otra prioridad fue la captación de divisas, enfocándose en promover la conexión vía aérea con los Estados Unidos, Canadá y Europa. En destinos como Cancún y Los Cabos, el modelo turístico propuesto era el impulso a la urbanización.

Desde 1984 el crecimiento urbano de estos destinos fue exponencial. La población del municipio donde se encuentra Cancún, pasó de 37 mil 190 habitantes en 1980, a 743 mil 626 en el 2015. Solamente en los últimos 12 años la zona urbana de este destino ha crecido en un 20%. Por su parte, Los Cabos pasaron de tener 44 mil habitantes en 1990 a 288 mil en el 2015. Los Cabos tienen una tasa de crecimiento promedio del 13.4%, 7.5 veces mayor al promedio nacional. Sólo San José del Cabo tuvo un crecimiento en su área urbana en las últimas tres décadas de 142.2 veces, la mayor expansión del país.

En el Programa Pueblos Mágicos se planteó la redistribución regional de la riqueza promoviendo las características y valores propios de cada lugar. El mercado objetivo no fue el internacional sino el doméstico, promoviendo el turismo de grandes áreas urbanas hacia pequeñas localidades al interior del país, ofreciendo opciones de descanso, convivencia y vinculación con el patrimonio cultural; así como autenticidad, a los turistas inmersos en el productivo pero estresante medio urbano.

De los 111 pueblos mágicos, la mayoría tiene un rango de población de entre 2,500 y 50,000 habitantes, dos (Metepec y Cholula) se encuentran en realidad en áreas conurbadas, y 42 se ubican en los estados que comprenden las Zonas Económicas Especiales. Su impacto es importante para el empleo y crecimiento, contrarresta la migración y proporciona opciones pro- ductivas para arraigar a las siguientes generaciones.

El ordenamiento territorial y la planificación participativa son fundamentales para definir el futuro de los Pueblos Mágicos, si sus pobladores quieren asegurar un crecimiento económico que evite la expansión excesiva, asegure la conservación de los paisajes a sus alrededores y propicie el estilo de vida que buscan los visitantes.

Columna anterior: México Post-Sismos. Los retos del sector turismo

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