Fibra óptica, antes que 5G

De nada vale tener antenas y equipos, sino existe la fibra óptica

Hugo González /  El Heraldo de México
Hugo González / El Heraldo de México

Desde hace semanas vi mucho interés y hasta preocupación alrededor de la famosa tecnología 5G, con la cual las telecomunicaciones móviles del mundo vivirán un gran salto en sus capacidades y velocidades de transmisión; incluso, algunos dijeron que se nos estaba yendo el tren y que urgía que el gobierno tomará decisiones sobre el impulso a esta quinta generación.

Se dijo que México tenía que tomar decisiones pronto porque sin la 5G, algunas aplicaciones y dispositivos (como las de inteligencia artificial o del IoT, Internet de las Cosas) no servirían en el país y que viviríamos un nuevo atraso digital. Calmantes montes porque no todo es cierto.

Si bien el IoT correrá mejor en frecuencias e infraestructura destinadas a la red 5G, también puede hacerlo en frecuencias más bajas y equipo que ya se encuentran en el mercado; y aunque todavía no lo vemos de manera masiva y comercial se debe a que las empresas proveedoras de la conectividad aun no encuentran el modelo de negocio que les permita ofrecer este tipo de servicios.

Pero también hay otro motivo por el cual no podemos correr para alcanzar a otros países que ya tienen avanzadas sus redes 5G: nos falta fibra óptica.

Supongamos que el Instituto Federal de Telecomunicaciones licite frecuencias en la banda de 3.4 GHz y 600 MHz (ideales para 5G) y que termine de concesionar lo que queda de las bandas de 1.7-2.1 y de 2.5 GHz; pensemos que nos vamos a llenar de torres y radio bases capaces de conectar hasta el sensor de la chinche ubicada en el lomo de un lobo gris en el Desierto de Sonora y que sus datos llegan en friega; pero después ¿Cómo lo llevamos a las centrales de las operadoras de telecomunicaciones o a los data center de dependencias públicas o a los C4 de los cuerpos de seguridad federal, si no tenemos la fibra suficiente? De nada nos vale tener antenas y equipo 5G en la ranchería más recóndita si no existe la fibra óptica que transporte esos millones de datos a donde son útiles.

Por eso, me parece muy oportuna la adecuación que la CFE hizo sobre la eventual licitación de su fibra óptica pues no solamente la duplica al pasar de 25 mil a 50 mil kilómetros, sino que casi literalmente la baja de los cables de alta tensión para ponerlo más al alcance en postes, ductos y nodos. Sí, habrá que subsanar trabas constitucionales y administrativas, pero el verdadero obstáculo será que al operador mexicano dueño de la mayor cantidad de fibra óptica en el país no le gustará la idea de tener un nuevo competidor de ese tamaño que podría salir de donde menos nos esperamos.

JUGÓ BONITO

Ahora sí, muy bien por el Instituto Federal de Telecomunicaciones que, en lugar de querer lucirse técnicamente, decidió jugar bonito y favorecer al público espectador en su decisión sobre la fusión Disney-Fox.

Ese apoyo sí se ve.

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@hugogonzalez1

 

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