Tareas difíciles para la SHCP: aeropuerto y gasolinas

Hay un costo muy díficil de dimensionar por el NAIM:la pérdida de credibilidad de los inversionistas

Vanessa_Rubio
Vanessa Rubio / Heraldo de México / Columna Editorial

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) del nuevo gobierno recibió varias encomiendas complejas de ejecutar y aún más difíciles de explicar. Comentaré dos de ellas.

La primera es tener que pagar con recursos públicos (o sea de todos los mexicanos) la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), cuyo costo de cancelarlo y de no construirlo (que no son lo mismo), asciende a alrededor de 288 mil millones de pesos (mdp): 60 mil mdp en lo ya construido; 78 mil mdp en indemnizaciones por incumplimiento de contratos; mil 800 millones de dólares (mdd) por la recompra de bonos a inversionistas extranjeros; 4 mil 200 mdd por la eventual recompra o pago de indemnizaciones por los bonos vigentes, y el pago anticipado de certificados bursátiles del Fideicomiso de Inversión en Energía e Infraestructura (Fibra E) por 30 mil mdp.

A los costos directos de la cancelación del NAIM se suman los costos de oportunidad de no realizar la obra, ya que el NAIM iba a dinamizar la economía del país. Mientras que el actual aeropuerto aporta 1.6% del PIB, al atraer más pasajeros, el NAIM hubiera aportado 6% del PIB en su fase de plena operatividad. La SHCP ha manejado esta difícil tarea tratando de minimizar los costos que la decisión implica, y tratando de atender un costo difícil de dimensionar: la pérdida de credibilidad ante inversionistas respecto de proyectos y tomas de decisión futuras en México.

Una segunda tarea compleja para la SHCP es la continuidad de la política de liberalización del precio de las gasolinas que la pasada administración inició, que si bien es la responsable para las finanzas públicas, fue criticada por quienes ahora están en el gobierno. Y aunque la política es la misma, el contexto no es igual. Hay una diferencia que vale la pena destacar: antes, cuando el precio del petróleo subía y el tipo de cambio bajaba, se implementaba un esquema de suavización para reducir temporalmente el impuesto a la gasolina, y así se evitaban alzas mayores a los precios. Por el contrario, cuando el precio del petróleo bajaba o el tipo de cambio subía (como es el caso actualmente), se eliminaba el subsidio y el remanente se reflejaba en menores precios de la gasolina.

Hoy, el tipo de cambio está en 19.39, o 6% abajo del máximo de 20.62 de noviembre de 2018, mientras que el precio de la mezcla mexicana ha caído 22.52% en dos meses, ubicándose en 47.02 dólares por barril frente a un promedio de 60.69 dólares de noviembre de 2018. Esto quiere decir que el esquema de suavización actual, en vez de abaratar los costos para la gente, está recaudando más recursos para el gobierno.

En el llamado gasolinazo los precios internacionales estaban más caros y se reflejaban en los precios a nivel nacional; pero ahora los precios internacionales están más bajos (gasolina y dólar) y esa baja no se refleja en menores precios al público.

 

SENADORA

@vrubiomarquez

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