Se jodió Tamaulipas

La ejecución de Miriam pudo evitarse. El gobierno del estado supo y no actuó. La dejó indefensa. La dejó morir

El asesinato de la activista Miriam Elizabeth Rodríguez Martínez retrata la descomposición de Tamaulipas y el valemadrismo de su gobierno. 

La entidad, cuyos últimos cuatro gobernadores, Egidio Torre CantúEugenio Hernández FloresTomás Yárrington Ruvalcaba y Manuel Cavazos Lerma, han sido señalados de cómplices del crimen organizado, concentra el mayor número de desaparecidos en el país: la Fiscalía Especializada en Atención a Personas No Localizadas reporta 7 mil denuncias por desaparición; el Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas contabiliza 5 mil 682 casos.

La ejecución, el pasado 10 de mayo, de Miriam, una madre que buscaba justicia para su hija asesinada, pudo evitarse, de no ser por la inacción del gobierno estatal, ahora encabezado por un panista, Francisco García Cabeza de Vaca. Eso es lo que más lastima. Pero también lo que más exhibe. La omisión cómplice.

Pudo haberse evitado. Hacemos un llamado al gobierno del estado que tiene que revisar en primera instancia los actos de omisión. Si la compañera hubiera tenido la protección adecuada no hubiera sufrido ese atentado, nos dijo en entrevista el coordinador del colectivo de familiares y amigos de desaparecidos de Tamaulipas Guillermo Gutiérrez, en Mesa Para Todos, de MVS radio y Presumiendo Mx.

Ella (Miriam) expresó en audiencias con autoridades que su vida estaba en peligro, que los asesinos de su hija habían escapado en la fuga de finales de marzo (del penal de Ciudad Victoria), y que estaba en riesgo. Incluso en la última reunión, en son de burla le dijo a la subsecretaria de derechos humanos estatal (Gloria Elena Garza Jiménez) que por lo menos le diera un número para avisar si llegaban los sicarios a su casa. Hubo silencio. Ya había agotado todas las instancias para pedir protección, apunta Gutiérrez.

El gobierno del estado supo y no actuó. La dejó indefensa. La dejó morir.

Las víctimas no les interesan. En campaña prometían darnos seguridad y buscar a nuestros hijos, hoy no. Esperamos que el gobierno del estado deje a un lado su autoritarismo, soberbia y reflexione, que castigue a los funcionarios que debieron darle protección a la compañera Miriam y que omitieron hacerlo. Queremos que, como se comprometió el gobernador, detengan a los responsables, pero también al interior de su gobierno que haga justicia para que no vuelva a pasar; no es el único caso de compañeros que han pedido auxilio, concluye el coordinador del colectivo.

¿Qué tiene que ocurrir para que el gobernador los voltee a ver? ¿Cuánto tardará en llegar el siguiente crimen? Tamaulipas se jodió. Y, claro, no fue de la noche a la mañana. La descomposición lleva años, pero García Cabeza de Vaca no ha logrado frenarla en los siete meses que tiene en el gobierno. ¿No puede o no quiere?

Off the record.- Por si algo faltara: el gobernador y la alcaldesa de Reynosa, Maki Ortiz Domínguez, no pueden verse ni en pintura. Ambos, panistas, los dos exsenadores. Ni se ven ni se oyen. La violencia se desborda mientras ellos juegan a las vencidas.

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