Súper pareja

Equilibrio de fuerzas entre Cruz Azul y América, en la gran final del futbol mexicano de la primera división

Heriberto Murrieta
Heriberto Murrieta / Columna Espuerta / Opinión El Heraldo

Los cazafantasmas del Cruz Azul tienen sed de revancha, después de aquella Final de hace cinco años y medio, cuando el guardameta americanista Moisés Muñoz se fue a rematar un tiro de esquina y surgió el malhadado desvío de Alejandro Castro para mandar el partido a los tiempos suplementarios, en una noche pasada por agua en el Estadio Azteca.

Así como aquel remate de cabeza de Jared Borgetti, en una Final contra el Necaxa (Invierno 1996), quedó eternizado en una escultura en La Comarca Lagunera, me extraña que el heroico lance de Moisés Muñoz no haya merecido el honor del bronce en alguno de los rincones del Coliseo de Tlalpan.

Muñoz me decía en entrevista que se desprendió hacia el área cementera con la firme convicción de hacer contacto con el balón. Lo demás es historia, fantástica para el América, oprobiosa para el Cruz Azul. Fue esa noche cuando terminó de acuñarse el ofensivo y peyorativo término de cruzazulear, para definir así la manera más inaudita de dejar ir la máxima gloria.

El América llega ligeramente favorito a la gran Final del balompié nacional, a jugarse a partir de esta noche sobre la renovada cancha del Estadio Azteca.

Se calcula una asistencia de 160 mil espectadores en los dos partidos. Sumados a los 33 mil que presenciaron el duelo de ida de la Final de las féminas, estamos hablando de casi 200 mil personas en 6 días en el Azteca, prueba de lo que representa el futbol en esta ciudad capital.

La Máquina no puede darse el lujo de esperar un día más para romper el ayuno de 21 años sin ganar un título de Liga. Ahora es cuando chile verde, le has de dar sabor al caldo.

Estructurada gestión deportiva, buena dirección técnica, óptimo desempeño, mudanza favorable, planetas alineados, ¿qué más se puede pedir?

INDEFENSIÓN

Los azulcremas resultaron mucha pieza el domingo ante el conjunto de los Pumas de la Universidad, que fueron a hacer el ridículo a Santa Úrsula.

Lamentable, vergonzosa actuación de los auriazules, que se vieron presas de la indefensión ante aquella marabunta amarilla que aprovechaba con lujo de facilidad los crasos errores universitarios. Aquello no fue un equipo, sino su caricatura.

¿En dónde quedó la proverbial garra universitaria? Los Pumas se derrumbaron psicológicamente y nunca se pudieron levantar. Un grupo de jugadores que lució tremendamente inferior.

A pesar del buen trabajo del entrenador David Patiño, ¿qué tan cara le costará esta forma tan estrepitosa de perder ante el acérrimo rival?

Por HERIBERTO MURRIETA

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