Sospechas sobre Moreno Valle

La Auditoría Superior de la Federación analiza el sobreprecio que su gobierno habría pagado en cinco megaobras

Dice el clásico que, para tener lengua larga, hay que tener cola corta. El exgobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle no cumple con la máxima. Ha emprendido una campaña anticipada, una gira proselitista y promoción desmedida, dejando tras de sí una estela de sospechas. Se ha puesto en el reflector y los señalamientos en su contra no lo dejan bien parado.

La deuda pública del estado que gobernó hasta hace unos meses cerró 2015, por ejemplo, en 24 mil 655 millones de pesos, de los cuales 16 mil 46.5 millones serían pasivos no registrados, según el Análisis del Informe de Avance de Gestión Financiera 2016 de la Auditoría Superior de la Federación (ASF). Contrario a lo que Moreno Valle ha repetido una y otra vez, la deuda –oculta gran parte de ella- debería encender los focos rojos.

Pero no es el único botón de alarma. Esta semana, El Heraldo de México documentó cómo también la ASF analiza el sobreprecio que su administración habría pagado en cinco megaobras. El asunto es de escándalo.

El Museo internacional del Barroco de Puebla, por el que Moreno Valle pagó mil 774 millones de pesos, tuvo un sobrecosto de mil 019 millones, pues inicialmente se presupuestaron para la edificación 760 millones de pesos. Lo mismo ocurrió con el Proyecto Línea 2 del Metrobús, cuyo costo fue de 612.7 millones, pese a que antes de la obra se consideraron 250.8 millones de pesos. O la remodelación del estadio Cuauhtémoc que, a pesar de proyectarse en 488 millones, elevó su costo en 30%: se pagaron 688 millones de pesos. Lo mismo sucedió con el proyecto arqueológico Cholula, por el que su administración pagó 139 millones 860 mil pesos, pese a que el costo inicial se estableció en 124 millones 475 mil 526 pesos. Finalmente, el segundo piso de la México-Puebla, por el que se pagarían 8 mil 447 millones, tuvo un costo de 10 mil 500 millones.

Las inconsistencias levantan dudas, tanto como el proselitismo que protagoniza por el lanzamiento de su libro La fuerza del cambio. No se ha visto semejante campaña editorial. A menos que Moreno Valle sea su gran apuesta literaria, solo un despistado podría creer que Porrúa difunde genuinamente el material con tanta insistencia.

La estrategia del panista busca engañar a los ciudadanos, pero sobre todo, se burla de las autoridades electorales que están impedidas para fiscalizar los recursos de la promoción –con todo y giras-. ¿De dónde está saliendo el dinero para el proselitismo? El sobreprecio y endeudamiento del estado resultan cada vez más sospechosos.

La cloaca parece haberse destapado. A ver si no empieza a apestar.

-Off the record

En el Edomex, también hace cuentas y matemáticas… ¡electorales! Apuesta a la derrota de su partido, para cargarle el costo a Ricardo Anaya, uno de sus rivales en 2018. Operó –y lo sigue haciendo- contra Josefina Vázquez Mota y favoreciendo a Morena que, no es casualidad, ha crecido como la espuma en el corredor panista. En mancuerna con el diputado Ulises Ramírez llevarán votos a Delfina Gómez.

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