Somos violentos, pero no tanto

Es imposible negar que en el país hay un serio problema de violencia, pero hay que ubicarlo en su justa dimensión

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Cuando uno va a la página de internet del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos con sede en el Reino Unido (https://www.iiss.org/), se da cuenta que es un respetado centro respaldado por sus impecables informes sobre conflictos que por su crueldad marcan a la humanidad.

Por eso cuesta entender que en un trabajo descuidado, situara a México como el segundo país más violento del mundo, después de Siria, con base en la cifra de homicidios intencionales.

El número de muertes en México supera el de Afganistán y Somalia, declaró el director general del IISS, John Chipman en la presentación de la ‘Encuesta de conflictos armados 2017’.

El gobierno de México rechazó de inmediato el reporte porque utiliza cifras cuyo origen se desconoce, refleja estimaciones basadas en metodologías inciertas, y aplica términos jurídicos de manera equivocada.

Llamé a dos expertos en seguridad para entender qué había ocurrido. Alejandro Hope me explicó que este informe adolece cuando menos de tres fallas que perjudican su credibilidad. Van desde una selección arbitraria de países -con conflictos totalmente diferentes-, hasta suponer que todos los homicidios que ocurren en México son ocasionados por la delincuencia organizada (como si no hubiera crímenes por violencia intrafamiliar o asaltos).

Me parece una cosa extrañísima, me responde cuando le pregunto qué conclusión tiene del trabajo. Por el mismo sentido va la crítica de Samuel González. El instituto no hizo lo correcto al comparar el número de habitantes de Siria y México (superamos por 6 veces la población de los de Medio Oriente) y de ahí parte lo cuestionable del reporte.

Es imposible negar que en el país hay un serio problema de violencia, pero hay que ubicarlo en su justa dimensión. Es innegable que el número de homicidios dolosos ha aumentado alarmantemente en los últimos meses, pero no a niveles de compararnos con un conflicto creado por un dictador como Bashar Al Assad en otro contexto, en otra latitud.

En este caso, la razón asiste al gobierno de México. ¿Qué motivó al Instituto Internacional de Estudios Estratégicos a publicar un informe tan poco fiable? ¿Por qué hacer público a nivel mundial un documento exagerado, con conclusiones equivocadas? Más vale que salga a aclararlo y pronto, para rescatar su reputación y la de sus 2,500 miembros en más de 100 países.

Deberá ser una explicación acompañada con una disculpa que ayude a disipar las ideas de que el reporte fue creado con ganas de joder… o de ganar fácil las 95 libras esterlinas (2,300 pesos) que cuesta el libro con la encuesta.

Contraseña: Duele reportar la muerte de una activista como la tamaulipeca Miriam Rodríguez Martínez, reconocida por mandar a la cárcel a los asesinos de su propia hija, con un trabajo que no hicieron las autoridades. Entes de gobierno quedan en deuda con la sociedad y su familia.

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