Sombreros en la Champions

Gran cantidad de mexicanos se dieron cita en la Final de la Champions, sin ningún futbolista azteca en la cancha

Pocho Vera / Gol gana / Heraldo de México
Pocho Vera / Gol gana / Heraldo de México

Me imagino que para un no nacido en México será imposible de entender. Para los europeos, por ejemplo, debe de ser inexplicable.

Mexicanos, muchos, llegan a cientos, afuera del Estadio Metropolitano, de Madrid, con sombreros de charro, camisa del Tri, gritando ¡México, México, México! Difícil de comprender en un partido entre el Liverpool y el Tottenham, por la Final de la Champions League, de la UEFA, en la que ni siquiera un compatriota es parte de los equipos. ¿Por qué los sombrerotes y las playeras verdes?, ¿Cuál es el sentido de los gritos de apoyo al país norteamericano? Llamar la atención, hay mucho de eso.

Hacer que los europeos dirijan las miradas hacia los mexicanos; con suerte y se consigue salir en la televisión española o la inglesa, aparecer en las fotografías y videos de las redes sociales. Ser el centro de atención, divertir, hacer reír. Convertirse en un personaje curioso. Dejar de ser un tipo común y corriente en tu país, para convertirte en una figura folklórica por unos momentos muy lejos de casa. La fama nos puede llevar a hacer casi cualquier cosa.

Muchos de ellos tendrán poco de qué sentirse orgullosos de México, viviendo en el país, experimentarán seguramente vergüenza por la inseguridad, la corrupción, y la desigualdad… entonces lejos harán lo posible por aparentar que son mexicanos llenos de orgullo, proyectar ser felices le es atractivo, aunque en el fondo por motivos patrióticos no lo sean. Probablemente, algunos les gusta presumir…presumir que a pesar de vivir en un país pobre, ellos sí pueden viajar kilómetros y kilómetros y gastar miles de euros. Que la gente sepa que son mexicanos, pero no cualquier tipo de mexicano, más bien de esos que tienen lana de a montón. O es simplemente por echar relajo, porque estos pintorescos se quieren divertir y ya, y eso de exaltar su mexicanidad les resulta hilarante. Cada quien se divierte como le da la gana. Eso sí, si con esas ganas con las que vitoreamos el ¡México, México!, trabajáramos, estudiaremos, y nos ayudaremos entre nosotros, otra sería la realidad del país, pero es más sencillo amar a la patria de dientes para afuera, alcoholizados, y con expresiones cursis como cuando se entona el Cielito lindo. ¿Se imaginan a un grupo de franceses con boinas y baguettes en mano aventándose porras para su país en el Estadio Azteca para un Cruz Azul- Pumas?

¿Estás pachangas de mexicanos en el extranjero le serán agradables a los de allá?, ¿les causará risa?, ¿les caerá mal que nos subamos a su barco? Sea lo que sea, no es tan grave, en realidad no se le hace daño a nadie, pero sí es un tema que llama la atención, y lo más llamativo es ver la gran cantidad de mexicanos que así, porque sí, en este caso sin ni siquiera ser aficionados al Liverpool o al Tottenham son capaces de gastar miles de pesos para estar en la final, para presumir en sus redes sociales que ahí estuvieron.

PONCHO VERA

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@PONCHOVPOF

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