Sobre el plan de reactivación

Grandes zonas del país, sobre todo en el norte, no cuentan con la suficiente infraestructura para dotar de agua a su población; son trabajos que merecen la atención de las oficinas de gobierno

Anilú Ingram Vallines / Secretaria de la Comisión de Infraestructura en Diputados / Tiempos de Infraestructura
Anilú Ingram Vallines / Secretaria de la Comisión de Infraestructura en Diputados / Tiempos de Infraestructura

Hace pocos Días , el nuevo secretario de Hacienda, Arturo Herrera, en la presentación del plan para reactivar el crecimiento económico de México, propone varias acciones que este gobierno quiere llevar a cabo para reactivar la economía del país.

Una de ellas, en la parte correspondiente a la intervención de la inversión privada, se prevé que ésta incorpore al Plan el equivalente a 80 por ciento de 50 mil millones de pesos a través de Asociaciones Público-Privadas (APP). Hacemos unos comentarios al respecto.

Casi 99 por ciento de los municipios del país tienen alguna deficiencia en sus obras de infraestructura que lógicamente quieren subsanar, sean construcciones de edificios públicos, obras de carreteras, pavimentación de calles o los aún mas necesarios, si se habla de la salud de la población: los servicios de saneamiento.

Un servicio importante para la comunidad es un sistema adecuado para tratar los residuos sólidos que generan, incluyendo tanto los estudios necesarios para su implementación y administración, como el sistema de recolección, el transporte al sitio donde habrán de disponerse, la instalación donde se llevaría a cabo la recuperación y selección de aquellos que pueden reutilizarse y finalmente el sitio de disposición final, aplicando las últimas tecnologías y equipamiento disponibles.

El costo de todos estos trabajos sumado a la operación y mantenimiento de las instalaciones y equipos es oneroso para la mayoría de los municipios.

Otro es el abastecimiento de agua potable. Grandes zonas del país, sobre todo la parte norte, no cuentan con la suficiente infraestructura para dotar del vital líquido a gran parte de su población y son trabajos que deben merecer toda la atención de las oficinas de gobierno.

Desde las obras de toma, sean de una fuente de aguas superficiales o subterráneas, la planta potabilizadora para adecuar el agua al consumo humano, el tanque de almacenamiento, la línea de abastecimiento, y la distribución entre la población.

Desde luego, posteriormente hay que construir las redes para recolección de las aguas servidas, es decir el sistema de alcantarillado, la línea de conducción hacia la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) para la separación de contaminantes y la reutilización del agua tratada o la descarga de ésta, bien sea a un cuerpo de agua federal, al drenaje o la reinyección a los acuíferos. Hay que sumarle aquellas obras y equipamiento para la recolección y conducción de aguas pluviales para la prevención de inundaciones. El costo de la operación de estas instalaciones y equipos tiene que ser soportado también por las autoridades municipales

Todas estas obras de saneamiento merecen una atención especial de nuestro gobierno. La decisión de incluir los proyectos APP en el Plan de Activación Económica es una buena solución la cual seguramente beneficiará a muchos municipios si se lleva a cabo y que ha funcionado en otras partes del país y del orbe.


Gráfico: Paul D. Perdomo


En general, para llegar a una APP, se necesitan cubrir varios requisitos, verificar la viabilidad técnica, financiera y jurídica de un proyecto que ya tengan delimitado y necesario, que haya legitimidad y consenso social, para posteriormente continuar con la etapa de licitación, adjudicación y firma del contrato, conformación de un fideicomiso, construcción y supervisión de la obra y finalmente su entrada en operación y mantenimiento de dicha obra.

La cuestión es que los empresarios y prestadores de estos servicios, aun cuando este tipo de proyectos es de carácter federal, tienen que sortear algunos obstáculos locales:

1. Los municipios en gran parte no cuentan con un despacho o profesionista que gestione este tipo de procedimiento y hay desconocimiento del mismo. 2. El trámite es complicado para ellos, y 3. Opinan que es una deuda municipal y que no la pueden pagar.

El gobierno tiene que flexibilizar las reglas para adquirir estos apoyos. Las empresas consultoras medioambientales están listas para intervenir y trabajar con las autoridades en este tema pero se encuentran con los pequeños contratiempos mencionados y aunque se vea la necesidad de varias poblaciones, que diría yo la mayoría, no se pueden patrocinar debidamente. Aclarar en muchos casos que NO es una deuda municipal.

A veces escuchamos decir el no tenemos dinero o no nos van a dar nada, y aun cuando vemos las necesidades de los pobladores, niños casi muriéndose de sed, animales cadavéricos o cosechas perdidas, calles llenas de basura, la insalubridad existente por la falta de agua o drenaje y las enfermedades entéricas diezmando a la población, no se puede hacer gran cosa aunque nos duela.

Si no tomamos una decisión adecuada, todos, pueblo, gobierno y consultores, este Plan no pasará de ser un documento de buenas intenciones.

Los municipios deben tener la suficiente información para poder contar con estos programas de apoyo federal, donde también debe haber la flexibilidad burocrática para que puedan acceder a ellos y explicarles a detalle en qué consiste. Y eso debe ser de inmediato. El tiempo sigue avanzando y los planes ya deben arrancar.

Sólo así se podrá reactivar esta parte de la economía y podríamos presumir a corto plazo un avance en el desarrollo del país reduciendo la pobreza, incrementando la salud de los ciudadanos y promoviendo, entonces sí, el desarrollo de nuestro país y de nuestros paisanos. Lo principal es la salud, de ahí parte todo lo demás.

Gráfico: Paul D. Perdomo

Por Julio C. Valdivieso Rosado

Expresidente del Colegio de Ingenieros Ambientales

edp

 

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