“Soberbia: mi pecado favorito”: Diablo

En la cadena del siguiente sexenio, nos volvemos inmunes a lo más grave porque siempre tenemos una referencia negativa del pasado que nos acostumbró a lo malo. Constantemente nos ofenden y constantemente lo aceptamos

Óscar Sandoval / Articulista invitado / El Heraldo de México
Óscar Sandoval / Articulista invitado / El Heraldo de México

Políticos van y vienen de posiciones de poder. Empresarios ganan y pierden dinero. Lo que prevalece es la soberbia: sentimiento de sobrevaloración de las decisiones propias por encima de las de los demás.

La lucha eterna por tener razón a costa de lo que sea. Ejemplos tenemos de toda la vida. Lo preocupante es que vivimos en las consecuencias negativas y seguimos actuando desde ahí.

Las campañas políticas como se hacen hoy son un acto de soberbia: yo sé cómo se hace mejor. El abuso está cuando en el ejercicio del poder no solamente no han sido necesariamente mejores, sino incluso peores.

Así, en la cadena del siguiente sexenio nos volvemos inmunes a lo más grave porque siempre tenemos una referencia negativa del pasado que nos acostumbró a lo malo. Constantemente nos ofenden y constantemente lo aceptamos.

Resultado: nos hemos vuelto laxos frente a las tragedias de todos los días que son consecuencia del actuar de todos. Excluirnos, irónicamente es soberbio.

Soberbia es haber hecho del Estado de Derecho una burla. Interpretar (en presente) la ley en función de mis intereses y no del Estado.

El peligro está en que, incluso, usar ejemplos para ilustrar el punto tiene también su dosis de soberbia. No obstante y con fines ilustrativos, me voy a aventurar.

Soberbia es reducir la problemática de la seguridad a un pinocho, ¿qué pensó la senadora panista Indira de Jesús Rosales cuando lo entregó al secretario Durazo en la comparecencia sobre Culiacán? ¿Había leído los diarios con la noticia de la familia LeBarón? Y en el mismo tenor, ¿qué hizo que la frase me gustó Pinocho para mi nieto pasara por la boca de la senadora morenista Lucía Trasviña?

Lo mismo que Angélica Rivera cuando nos regañó a los mexicanos en cadena nacional … lo mismo que Miguel Barbosa cuando dijo que Dios castigó a los Moreno Valle, y exactamente lo mismo que cuando se criticó lo criticable de la fuga de El Chapo y se justificó en un mal operativo la liberación de su hijo. En el caso Sánchez Cordero-Bonilla, el punto está en el tono, no en lo dicho.

La cadena no acaba en los políticos. Me preocupan dos frases que nos dijeron directivos en el estudio Comunicación en Tiempos de la #4T #RomperConLaInercia de 27 Pivot y Simo Consulting: el hecho de involucrar a la IP en el desarrollo económico es para que todos ganenPero (en la #4T) no nos están entendiendo.

Estas frases solo se suman a las innumerables que hemos escuchado con énfasis en este sexenio, pero no empezaron con él. La actitud de muchos empresarios frente a México también ha sido soberbia.

Lo hemos dicho aquí, aceptan en otros países legislaciones que en México discuten. Quieren salir en la foto, como si la foto fuese la solución al cambio de políticas públicas que está implementando este gobierno.

El alto no es solamente a la violencia, debemos empezar por la soberbia y ésta no se acaba con acciones de aparente transparencia.

POR ÓSCAR SANDOVAL

CONSULTOR, SOCIO DE 27 PIVOT

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@OSANDOVALSAENZ

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