¿Soberanía?

Ante las amenazas de aranceles por parte de Trump, México aceptó, insólitamente, convertirse en Border Patrol de Estados Unidos

Ricardo Pascoe
Ricardo Pascoe / Mirando al otro lado / El Heraldo de México

La situación que enfrenta México en los frentes migratorio, económico y de seguridad es lo suficientemente grave como para ameritar una reflexión nueva ante los hechos. ¿Cómo llegamos a este punto, cuáles son los retos y peligros de corto, mediano y largo plazo y cómo navegar la mejor solución para el país?

El Presidente invitó a centroamericanos a que viniesen a México con la promesa de visas, trabajo y atención social. Obviamente no sabía de la fuerza que tiene la palabra de los gobernantes. Vinieron en masa. Le tomaron la palabra y vinieron más de medio millón, creando una crisis política con Trump y una crisis humanitaria dentro de México nunca antes vista, además de un escenario de creciente criminalidad y violencia. Muchos migrantes vienen enganchados por polleros y/o cárteles del crimen organizado o traficantes de personas. El gobierno de México destinará, de entrada, 100 mmdp a cubrir los gastos de un número indeterminado de migrantes centroamericanos, que rondan más de medio millón y con la proyección de llegar al millón para finales de año. Muchos de ellos posiblemente se acantonarán en México durante años, esperando ser aceptados en Estados Unidos, que es su verdadero punto de llegada deseado. No es su deseo quedarse en México, según múltiples testimonios.

Ante las amenazas de aranceles por parte de Trump, México aceptó, insólitamente, convertirse en Border Patrol de Estados Unidos, tanto en la frontera norte como en la frontera sur. Hubiera sido más conveniente para el futuro de México enfrentar el arrebato/bluff de Trump y sus aranceles, obligándolo a aplicarlos y acompañar a los muchos sectores económicos y políticos dentro de Estados Unidos que habrían apoyado a México. La oposición a los aranceles dentro de Estados Unidos es grande, y creciente. México podría haberse beneficiado de ese ímpetu para enfrentar las amenazas de Trump. Era un momento de encrucijada. En este mundo hay dos caminos ante Trump: encarar sus amenazas o rendirse. México se rindió. Así lo decidió el gobierno federal, seguramente porque sabe de la debilidad de su proyecto económico y no se atrevió a arriesgar más su debilitada mano. México aceptó las condiciones de Trump por debilidad, no como un acto de fuerza y soberanía. Trump leyó bien las inseguridades de López Obrador.

Ya circula en redes sociales un compromiso llamado suplementario entre Estados Unidos y México, que lleva la firma del secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard Casaubón, y del negociador estadounidense. En dicho compromiso se establece, con toda claridad, que México modificará su legislación interna para crear la figura de Tercer País Seguro como parte de su ordenamiento migratorio nacional. Esto, en el caso de que Estados Unidos le ordenara hacerlo, de no considerarse satisfecho con las acciones y logros del gobierno mexicano.

Llama la atención el silencio estruendoso de diputados y senadores de Morena que, habiendo sido un partido que decía defensor de la soberanía nacional, esté aceptando una claudicación histórica de estas dimensiones. Lo que significa el acuerdo en los hechos es la aceptación del mando y las decisiones estratégicas y operativas de la Guardia Nacional estén en manos del ejército y los servicios migratorios estadounidenses. Es una decisión de gravísimas consecuencias en el corto y largo plazo para México. Para no mención la cesión de soberanía absolutamente innecesaria y fuera de todo orden y legalidad internacional.

¿Es esto aceptable para los legisladores de Morena? En otros tiempos y con otros Presidentes este acuerdo hubiera provocado el rechazo e indignación de una bancada que se dice de izquierdas. Hoy, su claudicación ante las incorrectas decisiones del Ejecutivo federal es total. Incluso, los reclamos del diputado Muñoz Ledo son básicamente del orden burocrático: reacciona ante el evidente desplazamiento de su colega de la secretaria de Gobernación. La respuesta del Presidente fue de burla: hay envidia, dijo.

Obviamente ha habido un reacomodo en el gabinete federal. Gobernación ahora es una función inexistente y prácticamente carente de facultades, mientras el Comisionado del Instituto Nacional de Migración renunció, lo cual es de lamentarse: es un conocedor de la problemática migratoria. Quien lo suple desconoce el fenómeno migratorio y ha sido colocado ahí simplemente para hacer lo que le digan que haga. Nada más.

El mismo reacomodo del gabinete indica, inevitablemente, que estamos frente a una crisis de gobernabilidad. Por más que se diga lo contrario, López Obrador y Ebrard signaron un acuerdo perverso con Trump que cambia el paradigma de relación entre México y Estados Unidos. El Presidente siempre dijo que la mejor política exterior es la interior. Pues Trump demostró que la política interior mexicana ahora se dirige desde el exterior. El desconocimiento e ingenuidad de López Obrador en asuntos internacionales, por decisión propia, lo ha llevado a cometer un abandono incalificable a la soberanía nacional.

POR RICARDO PASCOE

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