Si pierde El Bronco, AMLO, Meade o Anaya…

Si a un candidato se le reducen las alternativas de su futuro profesional, estamos ante alguien que no vale la pena elegir

Si pierde El Bronco, AMLO, Meade o Anaya…

¿Qué pasaría si pierde la elección cada uno de los candidatos a la Presidencia de la República?; ¿cuál sería su futuro profesional? Estas preguntas son fundamentales para el elector, porque revelan mucho: si a un candidato perdedor se le reducen las alternativas de su futuro profesional, entonces estamos ante alguien que quizá no valga la pena elegir. Pero, por el contrario, si se le ampliasen, entonces ése es el candidato más adecuado para la presidencia. Veamos.

 

Si Jaime Rodríguez El Bronco pierde la elección, lo más seguro es que regrese a gobernar Nuevo León. No obstante, lo haría con un rechazo casi generalizado de la población neoleonesa, que ya no lo quiere. Además, regresaría con el estigma de que su candidatura independiente fue una fantasía en un país donde la estructura de partidos sigue dominando.

 

Si Andrés Manuel López Obrador pierde la elección, lo más seguro es que se retire a su rancho. Es más que imposible que alguien le ofrezca un empleo de alto nivel. Muerto políticamente, AMLO tendría que crear algún movimiento de carácter social, ya no político, que le dé oxígeno en la derrota y le permita ser factor de influencia en una izquierda destrozada.

 

Si José Antonio Meade perdiera la elección lo más seguro es que se lo peleen por todos lados para emplearlo: desde organismos internacionales; empresas mexicanas y globales; universidades; y empresarios. Todos lo buscarían para integrarlo a sus consejos de administración o para crear algún consorcio representativo que Meade pudiese encabezar a fin de desarrollar una nueva industria o de preparar a México para alguna mega tendencia, como la Cuarta Revolución Industrial o algo similar. Lejos de la política, Meade tendría un menú amplísimo para su futuro.

 

Finalmente, si Ricardo Anaya pierde, quedará marcado como el personaje que destrozó al partido icónico de la derecha, y su futuro político quedaría prácticamente nulificado. Lo más probable es que se refugie en algún despacho jurídico. Asimismo, sus correligionarios le pedirían que ya no estorbe para la recomposición de un partido —el PAN o uno nuevo— que propugne por las libertades y los valores anclados en la familia y el bienestar. Quedaría apestado. Al menos por un tiempo… De tal suerte, y con este menú de escenarios en el futuro de los candidatos que como perdedores podrían enfrentar, queda muy claro quién es la alternativa que los mexicanos no deberíamos dejar ir…

 

ISRAEL TLC

 

El embajador de Israel en México, Jonathan Peled, asegura que con la próxima modernización del acuerdo entre los dos países se podrá más que duplicar el intercambio comercial mutuo.

 

Actualmente es de 750 millones de dólares, por lo que podría llegar anualmente a mil 500 millones de dólares. Además, Israel invitará a ProMéxico, de Paulo Carreño, a abrir una oficina comercial allá.

 

 

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