Sergio Martínez Escamilla: Prisión preventiva… ¿Necesaria?

Desde hace más de una década vivimos una situación de violencia, impunidad e inseguridad

Sergio Martínez Escamilla:
Sergio Martínez Escamilla:

Hoy en México, existe una tentación de endurecer la prisión preventiva oficiosa, fruto de la reforma constitucional penal de 2008, y es que para evitar que el legislador ordinario aumentara el catálogo de delitos de prisión preventiva oficiosa, éste se consagró en la Carta Magna, tratando de asegurar uno de los compromisorios internacionales en derechos humanos en las llamadas Reglas de Tokio que establecen que la prisión preventiva debe ser el último recurso del Estado.

El cambio democrático se encuentra en una encrucijada. Por una parte, tenemos un Presidente que tiene la intensión y energía de combatir la corrupción, la desigualdad y reactivar la procuración de justicia y, por la otra, un andamiaje institucional que hay que mejorar, empezando con las normas que les dan vida.

El Senado nombro como primer fiscal general de la República a Alejandro Gertz Manero, abogado de gran experiencia quien aceptó el reto de transformar una institución anquilosada y a veces utilizada como ariete contra adversarios políticos.

Es innegable que desde hace más de una década, vivimos una situación de violencia, impunidad e inseguridad, que en algunos lugares ha rebasado al Estado y es por ello que éste debe contar con mejores herramientas jurídicas para proteger los derechos de la sociedad y generar un ambiente de certidumbre.

Todos los días escuchamos hablar de la puerta giratoria donde presuntos delincuentes van a la calle libres, impunes, sin que se nos explique lo que está pasando; ante esta situación, la percepción de inseguridad y desconfianza se ha incrementado como lo demuestran las encuestas de victimización (Envipe) del Inegi de los últimos tres años. La respuesta del presidente López Obrador es aumentar el catálogo de delitos de prisión preventiva oficiosa, le interesan los tipos penales de corrupción por enriquecimiento ilícito o ejercicio abusivo del servicio público, robo de hidrocarburos y el uso de programas sociales con fines electorales, ilícitos que, sin duda, ofenden a la ciudadanía y que deberían ser de cárcel obligatoria.

¿La prisión preventiva oficiosa es necesaria? Opino que sí, mientras carezcamos de investigación científica de calidad por parte de los órganos persecutores del delito, es decir, mientras no transformemos y consolidemos una Fiscalía General de la República y las procuradurías y fiscalías estatales con fiscales de perfiles y especializados.

Como jurista estoy convencido de que la prisión preventiva no es la panacea, y no debe convertirse en una pena anticipada, ni mucho menos se debe abusar de ella para criminalizar la pobreza, sino de utilizarse de manera insólita; pero tampoco podemos cerrar los ojos mientras se nos incendia el país.

Hoy es urgente que se fortalezcan las capacidades de los fiscales para que cuenten con las herramientas necesarias para garantizar la procuración de justicia en un marco de derechos humanos, para atender la exigencia de la sociedad que grita:

¡No nos pueden fallar!.

 

ACADÉMICO DEL INDEPAC

@SMESCAMILLA33

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónTal cual

Tal cual