Los 100 días de Sheinbaum

Todas las miradas y la atención se concentraban en la primera mujer electa jefa de Gobierno en la Ciudad de México

Wilbert_Torre
Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México

¡Buen díaaa, buen díaaa!.  Claudia Sheinbaum saludó a la prensa sin formalidades, tan natural como una empleada que encuentra a sus colegas en el trabajo por las mañanas. Vestía unos vistosos pantalones rayados al tobillo, blusa azul y zapatillas de tacón ancho, y al cumplir cien días de gobierno entraba alegre al saloncito del Palacio del Ayuntamiento para contestar las preguntas de los periodistas.

El espacio, que en un día normal puede recibir a unos 50 periodistas sentados, estaba atiborrado de camarógrafos formando una hilera de cámaras al fondo, y fotógrafos y reporteros apoyados en las paredes y sentados en el piso. Todas las miradas y la atención se concentraban en la primera mujer electa jefa de Gobierno en la Ciudad de México.

Ella se había desayunado con una encuesta del periódico El Financiero que revelaba que seis de cada 10 habitantes aprueban su trabajo y la forma en la que está gobernando: Que los ciudadanos tengan la certeza –dijo en el tono de maestra universitaria que suele acompañar sus discursos– de que aquí estamos trabajando en cuerpo y alma.

Desde ahora, cinco años antes de que entren en ebullición las aguas siempre tempestuosas de la sucesión presidencial, Sheinbaum ya despunta como una de las aspirantes cuyo sendero en los siguientes años habrá de seguirse con interés y una dosis relevante de expectativa: mujer, joven, con una importante trayectoria científica y académica, son algunos de los atributos que podrían darle fuerza como una figura distinta en el plano político nacional.

Lo más importante que ha hecho Sheinbaum en estos primeros cien días de gobierno es dar pasos concretos para recuperar los significativos vacíos de autoridad que permitió la gestión anterior, la peor en la historia de la ciudad.

En tres meses la jefa de gobierno dio prioridad a la construcción de obra pública en la periferia, llevó más de 3 mil 500 nuevos policías a las calles, echó a andar el plan de cuadrantes de Andrés Manuel López Obrador para contener la violencia en la Ciudad de México, impulsó la Agencia Digital de Innovación Pública que bajo el mando de José Merino ha dotado a los chilangos de instrumentos útiles para la atención de los ciudadanos y el combate a la corrupción.

Sheinbaum también heredó obras en marcha del anterior gobierno y ordenó la suspensión de la segunda fase del proyecto inmobiliario Mitikah, que consistía en dos torres de 35 pisos y un centro comercial de cinco niveles, ante las evidencias del impacto urbano en la zona de Coyoacán que reveló un estudio que ordenó para evaluar la situación.

La gran cuesta de la jefa de Gobierno será la misma que la del presidente López Obrador en el país: la violencia, desatada como nunca en la ciudad de México. Esta será la prueba de fuego para Sheinbaum y un estilo de gobernar –discreto, riguroso, transparente– que hasta ahora ha llamado la atención de los chilangos, huérfanos de autoridad los últimos años.

 

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@wilberttorre

 

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