La hoja de ruta de AMLO

Aparece una meta que López Obrador ha definido como indispensable: “Primero hay que consolidarnos como gobierno”

Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México

A dos semanas del 1 de diciembre, aún persisten dudas importantes acerca del tipo de gobierno que diseñará Andrés Manuel López Obrador. Si bien son numerosos los enigmas que tendrán que despejarse sobre la marcha, es posible citar con cierta precisión los principales rasgos y características de la ruta de mandato obradorista.

En primer lugar, aparece una meta que López Obrador ha definido como indispensable: Primero hay que consolidarnos como gobierno.

La idea se remite al general Lázaro Cárdenas y al periodo de más de dos años que empleó para identificarse con la mayor parte de los habitantes del país, por medio de importantes decisiones que beneficiaron a los campesinos, los obreros y los grupos sociales más vulnerables.

Esta parte vital del proyecto obradorista se nutrirá de manera relevante de los más de 10 programas sociales que el nuevo gobierno pondrá en marcha para ayudar a la población más empobrecida y vulnerable, así como otras propuestas populares como la reducción de las comisiones y las altas tasas de interés que cobran los bancos y otras que tienen en la mira las bancadas de Morena en la Cámara de Diputados y el Senado de la República para beneficiar a la clase media, una de las más lastimadas en las últimas décadas.

Un gobierno consolidado y bien valorado por los ciudadanos abriría la posibilidad, de acuerdo con los cálculos de AMLO, de plantear cambios legislativos mayores. En otras palabras, si la oposición ve con preocupación las propuestas turnadas al Congreso desde ahora, antes de que el obradorismo llegue al poder, la cosa podría pintar color de hormiga los últimos tres años de gobierno, cuando se plantearán las reformas de más envergadura a las leyes y a la Constitución, de acuerdo con la hoja de ruta que ha dejado clara el tabasqueño.

Política es tiempo, es otra de las ideas fundamentales de la ruta de gobierno delineada por López Obrador. En este punto es vital el rediseño del gobierno que el Presidente electo ha propuesto por medio de reformas a la Ley de la Administración Pública. Pero será sólo el inicio.

Por ahora no se plantearán reformas legales mayores en temas como economía, energía y finanzas –por ejemplo la reducción de las elevadas comisiones bancarias–, para ver si es posible avanzar o resolver los problemas detectados, sin recurrir a ellas, por medio del diálogo y la concertación con los sectores afectados.

Si no es posible, entonces el gobierno obradorista y las bancadas de Morena en el Congreso plantearán las reformas que consideren necesarias a la Constitución.

En este tema, el pensamiento de López Obrador se remite al primer punto: Para tener fortaleza y plantear cambios a la Constitución, es indispensable primero acreditarnos como gobierno, cosa que ahorita, en este momento, no podríamos. Si la hoja de ruta de AMLO pudiera resumirse en una idea, podría decirse que la segunda parte del gobierno será parecida, irónicamente, a la presidencia de Carlos Salinas, con las mayorías de Morena aprobando reformas constitucionales para gobernar las siguientes décadas.

 

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@WILBERTTORRE

 

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