Sensibilidad

Pablo Esparza, reconocido fotógrafo taurino, presentará esta noche su nuevo libro: Un domingo en la tarde

Sensibilidad

En esta obra, el excepcional artista de la lente recorre espacios y momentos del gigantesco recinto en el que se crea arte frente al peligro; vida y muerte ritualizados entre luces, sedas, espadas, reflejos solares e hilos de sangre.

Pablo es un hombre profundamente sensible, con los vuelos bajos propios de los que sienten. Además, tiene un talento innato para hacer de la creación de arte en movimiento un arte también, un arte nuevo, una redefinición de lo que percibieron fugazmente la retina y el sentimiento del aficionado.

Cuando la sensibilidad y el talento se combinan, el resultado es belleza multicolor subyugante plasmada en estampas que desbordan los sentidos y que pueden contemplarse durante horas; precisión de relojería para detener el instante efímero de plasticidad que surge cuando toro y torero se funden en el crisol de la estética.

A él no le importa salir empanizado del vientre de la plaza, como le llama al boquete, escondite del callejón, en el sótano del monumental embudo ‒oloroso a polvo y a cárcamo‒, con tal de encontrarse consigo mismo a través de la captación de una imagen eterna y al mismo tiempo pulimentar una propuesta formidable que lo coloca entre los más grandes fotógrafos de toros de todas las épocas.

Con la cultura taurina que lo caracteriza, Pablo ha bautizado este libro como: Un domingo en la tarde, haciéndonos recordar el inicio de la letra de Novillero, uno de los pasodobles más populares del genio de la cara ajada Agustín Lara.

Un domingo en la tarde… ¡cuántas cosas pueden verse el séptimo día en el escenario circular para llenar los ojos de Pablo! El desfile multicolor, el manguerazo que deja una radiación color rosa, la gloria, el infortunio, la tragedia, el drama, la exaltación de los sentidos, la apoteosis del triunfo, el reguero de sangre, el grave cruce en la estocada, el último aliento de seis bóvidos espectrales.

Al peregrino solitario de corazón grande que se busca en los largos recorridos místicos del Camino de Santiago, odisea enriquecedora de intensas cavilaciones y sufrimiento alegre para llenarse el alma, último puerto antes de entregar estas páginas que rezuman torería, le entrego las palabras de Antonio Machado:

Caminante, son tus huellas

el camino y nada más;

Caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

Y así, de Finisterre a la Plaza México, andando va Pablo, con pasos firmes, hacia su encuentro como persona y su consagración como artista.

La cita es hoy a las ocho de la noche en el Foro Cultural Chapultepec. Carlos Peralta y este columnista haremos la presentación.

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