Selfie: una luz en la oscuridad. Topo Azteca

“Los chavos que ayudaron en el sismo del 19s nos vinieron a sacar de ese marasmo; de sentirnos jodidos por los maleantes que se encuentran en el poder"

Selfie: una luz en la oscuridad. Topo Azteca

Después de la brigada en CDMX, hoy Tetela del Volcán.

Pensé que sería ideal canalizar toda la energía de ayuda de la sociedad a otras poblaciones como Puebla y Morelos.

Hay mucho por hacer.

Continúa. Aquí entregamos víveres y ropa, porque la gente perdió todo. Hacemos demolición y reconstrucción con muchachos de la UNAM, con modelos de vivienda provisional de madera.

Dices que te reclaman que no estás certificado.

La ONU, organismo corrupto y obsoleto, no me va a venir a decir cómo atender a nuestros hermanos mexicanos. Viajan en primera, se hospedan en hoteles de 5 estrellas. ¿Qué autoridad moral tienen? Nosotros somos certificadores.

¿Topos Azteca capacita?

Sí. De Chihuahua, Tijuana, Ensenada, Yucatán, Estados Unidos, Ecuador, Polonia, Turquía, Francia. Esa corriente de simpatía de países hermanos a donde hemos ido a ayudar, y a capacitar y que hoy se ha volcado hacia México.

De 1985 a 2017.

Un largo camino. Me siento contento porque hice escuela. Todo mundo quiere ser topo. Nos toman como ejemplo. Unos para bien y otros para mal.

Entre la vida y la muerte.

En este sismo vi jóvenes con huevos, ayudando en zonas muy peligrosas. Es una aceptación de la muerte. Sabes que te puedes ir en cualquier momento, pero no declinas porque eres macho.

La oscuridad.

Meditación, oración. Recapitulo cosas de mi vida.

La luz.

La perfección. Poner todo en orden.

Lo más osado.

En Haití. Buscando a un niño y a su papá en el terremoto de 2010. Una semana completa sin parar.

El momento más difícil.

En Indonesia. Un mes en el que bajamos 10 kilos. El último día nos fuimos a la orilla del mar. Vino una fuerte réplica y pensamos que habría otro tsunami. Un chavo comenzó a correr. Lo detuve y le dije: ¿A dónde vas? Si pasa lo mismo, aquí vamos a morir. Y seguimos trabajando hasta el atardecer. Fue difícil aceptar que podíamos morir.

Lo que nunca harías.

Dejar de trabajar en esto. Pedirle a alguien dinero por este trabajo tan noble.

¿Qué te saca una lágrima?

Cuando te toca recuperar a un niño muerto. Sabes que podrías haber

dado tu vida por él, pero no estabas.

¿Y una sonrisa?

Cuando veo a los chiquitines acá en el campamento. Me siento a desayunar con ellos. Son mis cuates.

México.

Una corriente se lleva toda la pinche basura por delante y al ratito ya está fluyendo toda el agua limpia. Es lo que está pasando. Está fluyendo el poder de esta gene-ración de chavos que ¿cuál perdida? Es el México solidario, maravilloso, leal y compartido.

¿Quién es el Chino?

Soy yo (risas). Un cuate con conciencia plena de trabajar por. los demás hasta el último día.

Ya después, quién sabe.

Esperemos que en cada hogar mexicano haya un topo.

Hay un topo, una topa, una mamá topo, un papá topo, un abuelo topo, un niño topo. Familias completas de topos. Los topos no somos nada más los que nos metemos a los agujeros.

Gracias Chino.

Gracias.

 

Por Xavier Orozco

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