Seguridad Trump-Obrador, mundos paralelos

Mientras ambos países marcan agendasdistintas, prolifera un mercado de drogas que aún deja miles de muertos

Peniley Ramírez / Linotipia / Heraldo de México
Peniley Ramírez / Linotipia / Heraldo de México

El 1 de febrero, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador dio a conocer su primer documento oficial que contiene un acerca-miento a lo que será su Estrategia Nacional de Seguridad para los próximos seis años.El documento, de acceso público, afirma que la nueva administración recibió una seguridad en ruinas y un país convertido en un panteón.

Las siguientes 80 páginas, sin embargo, no dan mayor luz sobre la comprensión del gobierno acerca de la situación del país. Básicamente, porque escasean los datos concretos. En cambio, abundan discursos de buenas intenciones como la necesidad de promover el entendimiento, la voluntad y la identificación en fines comunes para reducir y eliminar la espiral de violencia criminal que azota al país.

Este último punto, es decir, la aceptación de la violencia como epidemia, es el único en común entre este diagnóstico y el más reciente estudio del mismo fenómeno, al otro lado de la frontera, desclasificado por el gobierno de Donald Trump.

El 2 de noviembre de 2018, el Departamento de Justicia desclasificó una Evaluación Nacional de Amenazas de Drogas. De acuerdo con este documento, en Estados Unidos se duplicaron las muertes por heroína en el último lustro y México es aún el principal proveedor de esa sustancia al mercado ilícito en su país.

La mayor preocupación para las autoridades de Estados Unidos es la producción de fentanilo, que se vende cotidianamente en las calles estadounidenses camufladas como pastillas. También los cárteles mexicanos continúan produciendo grandes cantidades de metanfetamina a bajo costo, detalla este estudio.

La heroína disponible en los mercados estadounidenses se obtiene principalmente de México donde, afirman, el cultivo y la producción de heroína han aumentado significativamente en los últimos años. Del lado mexicano, el gobierno de López Obrador ha esbozado una iniciativa para una paulatina despenalización de la mariguana y luego la amapola, base para la fabricación de heroína.

Sin embargo hasta el momento no se aprecia que exista en el nuevo gobierno mexicano una comprensión y líneas claras de acción entre su agenda legislativa y la realidad de miles de mexicanos que trabajan para el crimen, voluntaria o forzadamente. Un ejemplo reciente es la investigación de Quinto Elemento Lab que documentó el trabajo forzado como sicarios, en sembradíos y en laboratorios clandestinos para el cártel de Jalisco Nueva Generación de personas que son secuestradas y oficialmente registradas como desaparecidas en México.

El gobierno mexicano no ha presentado algún mapa de cuáles son las organizaciones criminales que enfrentarán, Estados Unidos insiste en que los cárteles más poderosos son Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, Juárez, Golfo, Los Zetas y Beltrán-Leyva. Mientras ambos países marcan agendas distintas, ambos con un énfasis nacionalista, en medio aún prolifera un mercado transnacional que aún deja diariamente miles de muertos en el lado mexicano.

 

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@penileyramirez

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