Seguridad sí, muro ¿quién sabe?

La oposición al muro se endureció cuando Trump usó el cierre parcial de gobierno como medida de presión

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

La construcción de un muro fronterizo está en duda, aunque el presidente Donald Trump seguirá sus esfuerzos por convencer a un Congreso adverso a la idea y un público mayoritariamente escéptico.

Pero de que eventualmente habrá más seguridad fronteriza, la habrá.

Hay, por un lado, cuestiones sobre lo que se entiende por la muralla. En términos reales, dice la prensa estadounidense, la definición de lo que Trump y sus aliados entienden como tal ha cambiado desde el inicio del debate y ahora algunos analistas y no pocos demócratas los invitan a prácticamente poner un seto, bautizarlo como muralla, declarar victoria y seguir adelante.

El desacuerdo sobre el muro está determinado en gran medida por pragmatismo político ­—los demócratas ayudaron en la construcción de mil kilómetros de bardas y pueden certificar sus limitaciones— y la mayoría de la población se opone a agregar más- y el rechazo que provoca el volátil y desconfiable estilo de Trump, que ahora amenaza con declarar un estado de emergencia nacional a que sólo él ve.

De hecho, la oposición al muro se endureció cuando Trump usó el cierre parcial de gobierno como medida de presión para obtener 5.7 mil millones de dólares en financiamiento para la valla.

Pero los demócratas no albergan dudas sobre la necesidad de mayores controles.

A fines de enero último, los representantes (diputados) demócratas ofrecían a Trump y a los republicanos una propuesta que incluía 22 mil millones de dólares en fondos totales para las agencias de Aduanas y Protección de Fronteras y de Inmigración; 675 millones de dólares para escáneres en puntos de entrada; 502 millones para preocupaciones humanitarias en la frontera, como alimentos y atención médica, 400 millones en tecnología de seguridad fronteriza y un mil nuevos agentes de aduanas, así como 156.7 millones para nuevos barcos, aviones y sensores.

La mayor diferencia de la propuesta demócrata respecto a la de Trump está tanto en la forma. Para los demócratas, la mayor seguridad debe incluir una solución para al menos parte de los indocumentados en EU, a lo que se niega Trump. Y ciertamente no quieren financiar la muralla.

El muro se ha convertido además en un NO categórico para los demócratas y la oposición a Trump, por otras consideraciones, como la inutilidad, el costo y las dificultades del proyecto, así como por el simbolismo racial y social incorporado en el debate. Pero no son los únicos: varios legisladores republicanos se han opuesto, más calladamente quizá, pero con igual eficacia.

En 2006 senadores demócratas —incluso el luego presidente Barack Obama y Hillary Clinton— votaron a favor de una ley que permitiría la construcción de los mil kilómetros de valla que existen en la frontera. Obama y Clinton expresarían después su arrepentimiento, sobre todo a partir de quejas de grupos fronterizos —los más opuestos al muro—. Trump hace ahora una campaña de miedo, pero tal vez no le sea suficiente.

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@carrenojose1

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