Se vale cometer errores

No debe causar sorpresa, que el presidente López Obrador cometa errores, es tan propio de la esencia del ser humano

Héctor Serrano Azamar / Heraldo de México /
Héctor Serrano Azamar / Heraldo de México /

Cometer errores es parte esencial de la naturaleza humana.

Cualquier actividad desarrollada por mujeres y hombres corre el riesgo ineludible de caer en el error; la política y el ejercicio de gobierno no pueden estar exentos de esta circunstancia, al ser actividades altamente sociales, la carga que ejerce en ellas la individualidad de la persona que las ejecuta, las hace aún más vulnerables.

No estamos hablando de ciencias exactas; como las Matemáticas, donde el resultado de una operación con los mismos componentes siempre será el mismo.

En política y gobierno, el factor humano es indispensable para obtener cierto resultado, es por eso que el político, convertido en gobernante, tiene sobre sus hombros la carga de sus propias decisiones, las cuales no siempre serán acertadas.

En la historia de la humanidad no se ha registrado a alguna persona que no haya cometido errores, aunque el tiempo ha dado cuenta de la existencia de mujeres y hombres virtuosos con la capacidad de cambiar y mejorar a la sociedad, nunca se ha conocido a un ser humano perfecto, la razón es sencilla, la perfección sólo está al alcance de lo divino.

Es por ello que no debe causar sorpresa que el presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador, cometa errores, es tan propio de la esencia del ser humano, que negarle ese derecho sería una necedad.

En cambio, lo que, sí podemos pedirle, es que una vez cometido el error trate de enmendarlo, no hay comportamiento más elogiable en un hombre poderoso que saber rectificar a tiempo.

El reconocimiento que hizo el Presidente de la República de haber cometido un error al plantear una disminución en el Presupuesto 2019 a las universidades públicas es de admirarse, y más aún, la voluntad manifiesta de corregirlo.

López Obrador sienta un buen precedente en el inicio de su gobierno, la capacidad de reconocerse humano, cometer errores y tratar de corregirlos.

¿Pero esto hubiera sido posible sin la ayuda de la sociedad?

No lo creo, tenemos que reconocer la importante aportación de la comunidad para este desenlace, no fueron pocas las voces que se manifestaron en contra de los recortes a las universidades públicas, propios y extraños hicieron su chamba, principalmente desde la trinchera de las redes sociales, sería un error decir, que esto no influyó en el ánimo del Presidente de la República.

La sociedad civil, organizada o no, tiene que asumir en esta época de cambios, el compromiso de ayudar a señalar los errores de los gobernantes. Hacerlo, no es estar en contra de una persona o de un proyecto, simplemente es el ejercicio de una obligación ciudadana; en la corte de los hombres poderosos, sobran los aduladores de tiempo completo, que los gobernados interpreten tan cuestionado papel, no le sirve a nadie.

Así como se vale cometer errores, también se vale señalarlos.

 

HÉCTOR SERRANO AZAMAR

COLABORADOR

@HSERRANOAZAMAR

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