¿Se va o se queda?

Está en veremos si la FMF le acepta a Fidel Kuri los 120 millones para que el Veracruz siga en Primera División

¿Se va o se queda?

Tener la posibilidad de pagar una cantidad económica para permanecer en la Primera División, a pesar de un rendimiento deportivo nefasto, es una de las más grandes barbaridades del futbol mexicano.

No creo que exista una sola liga de cualquier deporte en el mundo donde se pueda ver algo semejante.

En un comunicado de impecable redacción (raro en nuestro futbol), Fidel Kuri reconoce sus errores, promete aprender de ellos y anuncia que se apegará al reglamento, que le da la posibilidad de pagar 120 millones de pesos por salvar a su equipo, el Veracruz, de la quema que significa la Segunda División.

Si tal salvoconducto está reglamentado, resultaría incongruente que no se aplicara en el caso del conjunto escualo, a diferencia de los Lobos BUAP, que hace 10 meses no bajaron al sector inferior gracias a que realizaron el pago correspondiente a las arcas federativas.

Sería tanto como decir: A ustedes licántropos les recibo los billetes para que sigan en Primera porque no representan una piedra en el zapato, pero a ti, Fidel Kuri, no te los acepto porque has dado muchos dolores de cabeza y nos queremos deshacer de tu presencia. Así sería la justicia selectiva de la Federación Mexicana de Futbol.

No parece justo sacarle sus trapitos a relucir, aprovecharse de sus viejos errores, pasarle tardía factura, con tal de fregárselo. ¿Cuál pecado se está castigando, el pésimo desempeño del Veracruz o la conducta de su presidente?

No cabe defender a Kuri, acumulador de desatinos, pero sí su derecho reglamentario, por aberrante que sea, de pagar los 120 millones para seguir en la Liga MX.

Como el cuadro porteño no ha perdido oficialmente la categoría, todavía está en posibilidades de no devolverle los derechos de marca y el uso del estadio al gobierno del estado, que se los brindó en comodato con la condición de que permanezca en el máximo circuito.

EL LADO HUMANO

No se puede juzgar el sentimiento de los jugadores. Es suyo. Surge espontáneo. Había que ver al novel portero Sebastián Jurado llorando, tras consumarse el descenso matemático el domingo frente al León.

Es demasiado joven para conocer los entresijos de un futbol plagado de intereses. ¿Pero esas lágrimas tan auténticas se convertirán en lágrimas de cocodrilo si los Tiburones a final de cuentas no descienden?

En el futbol profesional de México, una pena puede ser sólo momentánea, dado que con dinero baila el perro… o el tiburón.

Más allá de lo que pase con el Veracruz, el Atlético San Luis se perfila para ascender, puesto que ya ganó el primer torneo del ciclo y cuenta con la certificación para jugar en la Primera División.

 

Por HERIBERTO MURRIETA

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