“Se gana más allá abajo”

A pesar de que los comerciantes ambulantes pagan cuotas a sus organizaciones y moches a las autoridades, es más costeable mantenerse en la economía informal

La alternativa que ofreció el Gobierno de la Ciudad de México hace tres años a los miles de vagoneros que diariamente venden productos y cantan en las líneas del Metro, no fue una opción de vida. Los ingresos que obtienen en un trabajo legal, está muy por debajo de lo que pueden obtener en la informalidad.

Desde la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco) que encabeza Salomón Chertorivski se tendieron puentes con diversas empresas que se habían comprometido a contratar a la gente que les enviara después de recibir una capacitación.

Junto con la Secretaría del Trabajo se les capacitaba y les entregaban una beca mensual, que corresponde a un salario mínimo.

Mientras que a la Secretaría de Gobierno y a la Dirección del Metro les correspondía lograr los acuerdos con las 19 organizaciones de comerciantes ambulantes para que se retiraran de las instalaciones de la red de transporte; además de instrumentar las medidas de seguridad que garantizaran esta decisión de la autoridad.

De los mil 689 comerciantes que iniciaron la capacitación sólo 552 la concluyeron; a muy pocos de ellos se les pudo colocar en un empleo que les ayudara a satisfacer sus necesidades.

Uno de los casos más contundentes fue el de los débiles visuales que venden y cantan en el Metro, ellos tienen su propia organización. La Sedeco los capacitó y consiguió empleo con los joyeros del centro de la ciudad.

Empezaron a trabajar en los talleres de los joyeros 30 ciegos, con un salario mínimo que en esos momentos era de 2 mil 200 pesos al mes, solo aguantaron en ese trabajo una semana, se gana más allá abajo, fue la respuesta que dieron.

A pesar de que todos los comerciantes ambulantes pagan cuotas a sus organizaciones y moches a las autoridades, aun así es más costeable mantenerse en la economía informal. El caso de los débiles visuales lo que iban a ganar en un mes, lo obtenían en semana y media.

Entonces la realidad se estrella con las aspiraciones de un mercado laboral regulado. La propuesta de un salario mínimo digno que ha impulsado el gobierno de Miguel Ángel Mancera no ha tenido eco en las cámaras empresariales y patronales.

A Salomón Chertoriviski le toca defender y encabezar este proyecto el argumento es que 86.33 pesos diarios representa el límite permitido para adquirir la canasta alimentaria, eso permitiría  que nadie viva en extrema pobreza si trabaja en la formalidad.

La apuesta sería que en 5 años se llegara a los 6 mil 500 pesos mensuales, pero aún así esa propuesta a largo plazo es insuficiente para quien ha encontrado en la informalidad una forma de vida, muchos de ellos quizá vayan y obtengan lo mínimo para salir adelante, pero otros obtienen ingresos envidiables.

Así que el ambulantaje en el Metro parece una historia de nunca acabar.

 

Columna  anterior: Empiezan los respaldos en Morena.

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