Scherer, el rostro en Santa Lucía

El triunfo legal sobre la avalancha de amparos contra Santa Lucía convirtió ayer al abogado en la figura central

Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México
Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

Julio Scherer Ibarra se convirtió en el rostro del arranque de los trabajos del aeropuerto de Santa Lucía.

No es gratuito. El consejero Jurídico de la Presidencia de la República –gran amigo además de AMLO– fue el artífice de la defensa contra los 140 amparos interpuestos para evitar la construcción de la nueva central aeroportuaria. Frente a la avalancha jurídica –sabotaje legal, lo llamaría el Presidente–, echar a andar el proyecto aeroportuario de la 4T significaba, sin lugar a dudas, un triunfo de este gobierno.

El propio Scherer lo definiría como tal al abrir como orador la ceremonia. Y sin duda lo era: un triunfo sobre aquellos que intentaron evitar el proyecto del aeropuerto civil y militar Felipe Ángeles de Santa Lucía.

Y vaya que era un hueso duro de roer. Los intereses económicos y políticos que defendían la continuidad del proyecto de Texcoco –más allá de que les asista la razón o no-, son muy poderosos.

La embestida contra Santa Lucía fue tal, agregaría López Obrador, que se tuvo que considerar esta obra como de Seguridad Nacional –y así continuará– para aligerar el proceso legal.

Por eso, no sólo vencerlos, sino hacerlo por la vía legal (doblegando incluso al magistrado Jorge Camero), tenía un significado muy especial para AMLO. Histórico, lo calificaría él, un día histórico.

En esa trama, Scherer jugaría un papel central del lado del gobierno. De ahí que López Obrador lo eligiera ayer –contra los deseos del propio Julio que ni tantito gusta de los reflectores o salir a medios– como primer orador en el evento.

Javier Jiménez Espriú, secretario de Comunicaciones, atestiguaría en silencio aquellos momentos. Otro tanto harían, desde el presídium, los secretarios de la Defensa y la Marina, Luis Cresencio Sandoval y Rafael Ojeda; los titulares de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y de Seguridad Pública, Alfonso Durazo; y los gobernadores del Estado de México, de Hidalgo y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México.

Todos ellos escucharían a Scherer advertir:

Un Estado de Derecho implica también impartir justicia, es decir, dar a cada quien lo suyo, dar libertades e igualdades. Cuando un gobierno salvaguarda los derechos de unos cuantos y permite la violación de sus leyes a otros en función de su posición social, ideológica, grupo político o religioso, sexo o preferencias, se anula el Estado de Derecho. Y eso se acabó, se gobierna al dar primacía a la ley y no al capricho de algunos, por poderosos que se sientan. Aquí, hoy, ya todos somos iguales.

Santa Lucía es ahora una realidad, diría el consejero Jurídico. Y pediría: No permitamos que su construcción cause más divisiones.

¿Será eso posible?


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GEMAS: Obsequio de López Obrador: El aeropuerto internacional Felipe Ángeles de Santa Lucía se inaugurará el 21 de marzo de 2022.

POR MARTHA ANAYA
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@MARTHAANAYA



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