¿Satisfecho tras 19S?, pregunta para EPN

Estoy seguro que, bien reflexionadas las nuevas preguntas, la respuesta central del presidente Peña no sería la misma

¿Satisfecho tras 19S?, pregunta para EPN

Durante los días en que los coautores del libro 19 Edificios como 19 Heridas escribíamos cada uno nuestra su historia para el volumen de editorial Grijalbo, el periodista Daniel Venegas buscó una entrevista con el presidente Enrique Peña Nieto para que ofreciera un balance después de los sismos de septiembre de 2017.

La pregunta central del colega de Milenio, quien cubre las actividades de Los Pinos, era: Por la forma en que el gobierno federal atendió esta emergencia, ¿cómo cree que será recordado?.

Dani, quien vivió el terremoto del 85, recuerda haber mirado entonces al cielo y deseado que si un día volvía a temblar con tal magnitud, ojalá la sacudida le tomara a bordo de un avión, para evitar el horror. ¡Dios mío! No supe lo que anhelé, escribe el colega. Es que el vuelo en un Boeing 787 Dreamliner, a partir de las 13:14 horas, en el que viajaba con Peña y una comitiva y que aterrizaría en Oaxaca para una supervisión tras el sismo de 12 días antes, se convirtió en el viaje más amargo de su vida ante la divulgación de la noticia llena de imprecisiones por parte de la Presidencia y en pleno vuelo en el que se habían recibido llamadas satelitales desde Los Pinos. Así que por la situación vivida entre ambos, la charla resultaría de mayor interés. La entrevista se pospuso varias veces. Meses después y ante la insistencia del reportero, Peña aceptó contestar un cuestionario de 10 preguntas, pero cuando fue entregado, había concluido la edición del libro.

Por cuestiones de espacio recupero dos preguntas:

–¿En los primeros momentos le preocupó que la cifra de fallecidos fuera alta, similar a la del 85?

–Con las primeras imágenes que recibí, mi preocupación fue muy grande. Ya de regreso en la capital, constaté que, si bien la afectaciones eran graves, no eran comparables con lo que ocurrió en el 85.

La respuesta aclara por qué con sus primeras declaraciones provocó cierto terror entre reporteros de la fuente y la comitiva a bordo.

Sobre la pregunta central, dijo: Como Presidente de la República sé lo que ese esfuerzo representó (de las instituciones de gobierno a damnificados) y me siento muy satisfecho, porque nadie se quedó sin atención médica o alimentos, porque la coordinación con autoridades locales fue buena y el servicio de energía eléctrica se reestableció.

Peña, sin embargo, nos debe muchas más respuestas: destino de donaciones y transparencia en Bansefi, desde donde hubo robo de recursos para damnificados, falta de atlas de riesgos ante las nuevas amenazas, recuperación de inmuebles históricos y demoliciones, reconstrucción de zonas devastadas, falta de justicia en inmuebles levantados al margen de la ley, falta de reglamentos de construcción en los municipios y robo de víveres para uso electorero, entre otras.

¿Satisfecho? Estoy seguro que, bien reflexionadas las nuevas preguntas, la respuesta central del presidente Peña Nieto no sería la misma. Ni él, ni nadie, en uno de los países altamente sísmicos debemos sentirnos satisfechos.

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