Santos enredos

La declaración patrimonial de Olga Sánchez propició explicaciones gordianas

Wilbert_Torre
Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México

Lo malo de un nudo mal trabado es que, al intentar desenredarlo, casi siempre se enmaraña aún más.

Esto le ocurrió ayer al presidente Andrés Manuel López Obrador y a la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, cuando intentaron explicar que ella sí declaró un departamento en Houston, pero el dato fue reservado para salvaguardar datos protegidos por ley. Ambos terminaron más enredados que un queso Oaxaca, como muestran todas las hebras involucradas en el queso, perdón, en el caso.

Esta historia llena de laberintos parte de una decisión plausible para la vida pública: la orden del Presidente a todos los funcionarios para transparentar, no sólo para declarar, todos los bienes que poseen.

En un país donde los saqueos al presupuesto podrían llenar más páginas que un viejo almanaque, no debería haber razones para que un servidor público no reporte los bienes que posee.

El 3 de enero, la orden del Ejecutivo fue terminante: Todo servidor público tiene que dar a conocer sus bienes y transparentarlos. El que no los dé a conocer alegando que la ley no se lo exige, no podrá trabajar en este gobierno. La primera vuelta al nudo ocurrió quizá cuando la secretaria de Gobernación envió un oficio a un funcionario de la Función Pública pidiéndole transparentar todos sus bienes. Esto lleva a preguntarme si hacía falta enviar un oficio para cumplir un trámite que los funcionarios regularmente hacen de manera personal, en Declaranet, tratándose de información delicada. Pero si, como ella adujo, el funcionario no atendió la petición de hacer públicos todos sus bienes, entonces el asunto ya no es un enredo, sino una bola de estambre toda enmarañada.

Esta parte de la historia es importante porque, como el avestruz cuando alza el pico de la tierra, aquí se deja ver el centro del nudo: la declaración patrimonial del Presidente, firmada el 4 de enero.

En ella, AMLO declaró que su esposa tenía tres cuentas bancarias (con todo y saldos), y que es propietaria de dos terrenos y de un departamento en Puebla.

¿Hizo lo correcto el Presidente? Cualquiera diría que sí. Pero ayer la secretaria de la Función Pública dijo que el funcionario aludido por Olga Sánchez Cordero le confirmó que los datos del departamento de Houston se reservaron porque toda la información de propiedades que incluye a terceros no aparecería en la versión pública, pues los datos están protegidos en la Ley Federal de Datos Personales y los terceros no están obligados a hacer público esto.

Supongamos que Beatriz Gutiérrez estuvo de acuerdo con abrir sus datos. ¿Entonces por qué el criterio es distinto con la secretaria de Gobernación? Como el queso Oaxaca, al final esta historia terminó desenredada: mostró que es urgente revisar el formato de las declaraciones patrimoniales para efectivamente combatir la corrupción y unificar criterios para evitar más santos enredos.

 

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@wilberttorre

 

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