Santillán se come a Godoy

La pericia como operador político de uno, y la falta de colmillo de la lideresa de Morena, operan en favor del primero

Esperanza Barajas / Primer Cuadro / Heraldo de México
Esperanza Barajas / Primer Cuadro / Heraldo de México

Ernestina Godoy, lideresa de Morena en el Congreso de la Ciudad de México, es una buena abogada, pero le falta maldad y operación política, por eso es muy notorio cómo el vicecoordinador, Eduardo Santillán, se la está comiendo y poco a poco le arrebata el control de los acuerdos internos y externos.

Desde el momento en que se modificó la integración de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) para incorporar a los vicecoordinadores, es decir, a Eduardo Santillán en el caso de Morena, la líder decidió compartir el poder en la Primera Legislatura del Congreso local.

Ernestina Godoy es abogada, pero no es grilla. Estuvo en el equipo cercano de Andrés Manuel López Obrador, cuando fue jefe de Gobierno del Distrito Federal; entabló buenas migas en su momento con Rosa Icela Rodríguez, próxima secretaria de Gobierno de la Ciudad de México; muy vinculada a Clara Brugada, juntas hicieron de Iztapalapa su sede, pero no es operadora política.

Claudia Sheinbaum, antes de que asuma el poder como jefa de Gobierno el 5 de diciembre, necesitará un cuadro o varios que le ayuden a procesar sus propuestas en el Congreso, porque no basta con aplicar la aplanadora.

Hasta el momento no se ve quién pueda ser.

Mientras eso ocurre, Eduardo Santillán toma el control y quienes buscan acuerdos tocan a su puerta. A diferencia de su lideresa, él creció bajo el estilo de René Bejarano, que era el jefe de la tribu donde inició su carrera política, bajo la tutela de Leonel Luna. Al perredista le debe haberlo palomeado para ser delegado de Álvaro Obregón en 2009.

Casi al cierre de su administración, se distanció de Luna, que quería seguir mandando en esa delegación, sin reconocer que los enanos le crecieron. Santillán, en ese momento, no pudo con su mentor, que en 2012 regresó a la delegación y tres años después dejó a Antonieta Hidalgo.

Entonces Godoy no puede o no quiere frenar a Santillán, mientras eso pasa, desde su lugar, el legislador planea y distribuye el trabajo legislativo. En su curul se le vio preparar el calendario para la instalación de comisiones; también arma sus cuadritos y negocia las comparecencias del gabinete, que serán aprobadas en la Jucopo.

Muchos de los que buscan a Godoy no encuentran una respuesta contundente o solución inmediata, van con Santillán y él sí lo hace. Ahora que se repartieron las unidades administrativas para sus cuotas, la líder de Morena se quedó con la Tesorería, el vicecoordinador con Servicios Parlamentarios, con un polémico nombramiento, y el presidente de la Mesa Directiva, Jesús Martín del Campo, con Oficialía Mayor.

En el interior del Congreso, algunos diputados han pedido plazas en el área de Servicios Parlamentarios y la respuesta ha sido eso es de Santillán. Este legislador avanza en posiciones y poder, lo malo es que algunos liderazgos de Morena en la ciudad no confían en él, así que no es seguro que se convierta en el operador de la jefa de Gobierno.

 

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