Santa Lucía contra NAIM

Sin la validación de MITRE y OACI no habrá aerolínea nacional o internacional que aterrice o despegue de Santa Lucía

Jesús Martín Mendoza  / Ojos que sí ven  / Heraldo de México
Jesús Martín Mendoza / Ojos que sí ven / Heraldo de México

En una anterior entrega reflexionamos sobre la buena señal que enviaría a inversionistas y, en general a los mercados que Andrés Manuel López Obrador retomara la construcción de un nuevo aeropuerto internacional de México en la zona de Texcoco.

Santa Lucía está emproblemado, y cuando las cosas se complican de esa forma, es una clara señal de que hay que hacer una revisión o un replanteamiento.

Más allá del enojo que argumenta López Obrador por la cancelación de Texcoco, los problemas en la base aérea militar de Santa Lucía son reales y no son provocados por los detractores.

No hay estudio de impacto ambiental. Dice el Presidente que los tendrá a finales de junio. No hay dictámenes de aeronavegabilidad. MITRE Corporation y OACI, la organización de Aviación Civil Internacional, que son las instancias que establecen los reglamentos y las normas para la aviación mundial, han insistido en que no es posible operar Santa Lucía y el aeropuerto actual de la Ciudad de México de manera simultánea, y además, los estudios en Santa Lucía para operar una terminal internacional tardarían lo mismo que tardaron para Texcoco; 10 años.

Sin la validación de MITRE y OACI no habrá aerolínea nacional o internacional que aterrice o despegue de Santa Lucía; ni con decreto presidencial.

Si a todo esto sumamos la advertencia de encontrar, durante la hipotética construcción, restos arqueológicos de un valor histórico incalculable y además los 147 juicios de amparo promovidos contra Santa Lucía por parte del colectivo #NoMasDerroches, perteneciente a Mexicanos contra la Corrupción, la posibilidad de Santa Lucía prácticamente está cancelada.

Así como están las cosas, nuestro país está condenado a no tener ninguno de los dos aeropuertos y seguir poniéndole curitas al actual y saturado Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

El único camino lógico, correcto y posible es anunciar la continuación del NAIM en Texcoco. Esta obra cuenta con estudios de impacto ambiental, tiene la aprobación de MITRE y OACI, lleva 40 por ciento de construcción, dará servicio para 50 años y aún más, sería el puntal de la llegada de negocios y turismo proveniente del mundo entero, y, por si fuera poco, nada le costaría el gobierno de la Cuarta Transformación ni se le robaría su dinero al pueblo bueno.

Carlos Slim, presidente de Grupo Carso, ya ofreció desde octubre de 2018 asumir los costos del NAIM para continuar con la megaobra, según datos revelados por Bloomberg.

El destino le grita a López Obrador la decisión que debe tomar.

Tiene en sus manos la oportunidad de pasar a la historia como un verdadero estadista, o dejarlo pasar.

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CORAZÓN QUE SÍ SIENTE : En la negociación para evitar 5 por ciento de arancel a los productos mexicanos hacia Estados Unidos, es notoria la ausencia de Jared Kushner, yerno de Donald Trump.

Difícil un éxito sin esa voz.

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@JESUSMARTINMX

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