San Fernando

La historia de horror de hace casi 10 años parece haberse repetido en Tamaulipas

Alejandro_Cacho
Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México

Alguien me dijo que un rayo nunca cae dos veces en el mismo lugar, pero esa regla se rompió en San Fernando, Tamaulipas.

Hace casi una década, el mundo se estremeció con la masacre de 72 migrantes en un pueblo –desconocido hasta entonces– que es paso obligado en la ruta de los indocumentados hacia el norte.

En este 2019 se repitió la historia y a pesar de la promesa de que aquel horror no se repetiría, esa zona de Tamaulipas sigue siendo tierra donde la ley del crimen organizado es la única que vale e impera.

Hasta ahora nadie ha explicado por qué las autoridades ocultaron durante cuatro días el secuestro de 22 personas que fueron bajadas de un autobús por hombres armados y desaparecieron.

Toda clase de especulaciones han tratado de explicar el hecho. El gobierno tamaulipeco intentó en un primer momento responsabilizar al gobierno de Andrés Manuel López Obrador diciendo que la Policía Federal escoltaba a los migrantes.

Alfonso Durazo, secretario de Seguridad Pública, publicó en Twitter un penoso desmentido al gobernador Francisco García Cabeza de Vaca.

En agosto de 2010, un sobreviviente reveló al mundo los horrores que vivieron los migrantes secuestrados en San Fernando. Milagrosamente pudo escapar de los torturadores y asesinos para buscar ayuda y contó todo.

Meses más tarde, otro testimonio disparó el operativo de la Marina y el Ejército e hizo que el mundo volviera a voltear a ver horrorizado a San Fernando.

Descubrieron que el pueblo entero estaba sembrado de cadáveres, 150 en total, casi todos migrantes centroamericanos. Hoy no hay un solo sentenciado por esos crímenes. La disputa entre Los Zetas y el Cártel del Golfo por controlar el cobro de piso a migrantes y polleros costó un número aún desconocido de vidas humanas.

Ni una sola autoridad de los tres niveles de gobierno se ocupó de evitar que esa historia se repitiera. Hoy ya se sabe de al menos dos secuestros múltiples de migrantes en unas cuantas semanas.

La noticia fue ocultada varios días y se reveló justo antes de informe sobre los primero 100 días de la Cuarta Transformación. La instrucción directa al Ejército y la Marina fue dar con los secuestrados de inmediato. Por su parte, las autoridades de Tamaulipas iniciaron también sus propias investigaciones. Lo evidente es que el crimen organizado sigue controlando esa zona del país. El desafío ahora para el propio Presidente será terminar de una vez por todas con ese status quo.

Los resultados deberán verse pronto, porque en este caso el tiempo puede convertirse en un factor en contra. Una de las desventajas del estilo de gobernar en la 4T es que el Presidente se encarga personalmente de atender y resolver los problemas y este caso podría convertirse en un dolor de cabeza.

 

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@cachoperiodista

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