Salma, la Monarca

Después de tanto cacarear la serie, por fin llega A streaming la producción de Hayek de la que todo el mundo hablará en los próximos días

Linet Puente
Linet Puente / Permanencia voluntaria / Heraldo de México

Filmada en unos escenarios espectaculares de Jalisco, Monarca se estrena en Netflix muy bien cobijada por esta plataforma en streaming y toda la maquinaria que traen detrás. Hace mucho no veía tanta parafernalia alrededor de un proyecto como ha sucedido con éste, y es que claro, no todas las producciones llevan el apellido Hayek, quien deslumbró con su presencia en una majestuosa alfombra roja que se llevó a cabo en el Antiguo Colegio de San Ildefonso a la que también acudieron los espléndidos actores que protagonizan la serie.

Para hacer las entrevistas y actividades de Monarca, nos liberaron sólo el primer capítulo y sobre lo que alcancé a ver, voy a hablar en esta columna. Prometo darle seguimiento, luego de que vea los 10 capítulos. Pero lo que es un hecho y que se deja ver en este primer episodio es que el trabajo, producido también por los hermanos Rovzar, trae una inversión importante y un empuje bárbaro.

Y es que esta historia, a diferencia de otras, retrata un México que pocos en el extranjero conocen, el de los multimillonarios mexicanos. Esos que son dueños de haciendas, constructoras y en este caso un imperio empresarial nacido del tequila.

El peso protagónico recae en el personaje interpretado por Irene Azuela, quien en la historia regresa a México del exilio en el que vivía en California para tomar las riendas de la empresa familiar y luchar contra el sistema corrupto que los suyos ayudaron a crear. Y cuando hablo de los suyos, me refiero a sus hermanos, interpretados por Juan Manuel Bernal y Osvaldo Benavides.

El tono, incluidos sus protagonistas egresados de las filas de la televisora del Ajusco (a excepción de Osvaldo Benavides), me recuerda mucho a las telenovelas que se hacían en TV Azteca, producidas por Argos. Esas grandes historias como Mirada de Mujer, Nada Personal, quizá también Café con Aroma de Mujer en su versión colombiana y la mexicana Cuando Seas Mía. Se siente como melodrama de ese tipo de televisión que marcó un antes y un después en la historia de las telenovelas mexicanas, pero con mucho más presupuesto, resumido en 10 capítulos y sí, contada sin pelos en la lengua, con grandes actuaciones y mostrando la belleza de nuestro México, pero al mismo tiempo toda la podredumbre que se esconde detrás de los grandes negocios alcahueteados por políticos corruptos y prensa vendida.

Lo que vi de Monarca me gustó, pero más me encanta que sea una mexicana exitosa la que está detrás del proyecto tan importante, que al verse en los 190 países a los que llega esta plataforma, seguro le dará una gran proyección a todos los mexicanos que están detrás y frente a cámaras en este proyecto. Así es que démonos todos la oportunidad de ver esta serie y ya platicamos bien a fondo la siguiente semana.

POR LINET PUENTE
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