Rusia en América Latina

El presidente Putin le ha dado cierto grado de estabilidad en los últimos años a ese país

Adolfo Laborde / La Nao de China / Heraldo de México
Adolfo Laborde / La Nao de China / Heraldo de México

Rusia está de regreso recuperando su hegemonía a escala global. De eso no hay duda. Si los principios de la geopolítica no fallan, en los últimos años ha desarrollado un poderío e influencia local gracias al conflicto en Ucrania y anexión de Crimea; regional, por su apoyo al régimen de Bashar al-Assad que ha dado como resultado la prolongación de la guerra civil en Siria y global, con su respaldo al régimen de Nicolás Maduro, en Venezuela, que se encuentra sumergida en un caos económico y político. Tras la caída del muro de Berlín, la desaparición de la Unión Soviética que transitó a la Federación de Estados Independientes, Rusia se alejó de los escenarios internacionales para dar paso a la reconfiguración de un nuevo modelo político y de desarrollo (capitalista) a través de una economía abierta y la consolidación del poder del presidente Vladimir Putin que le ha dado cierto grado de estabilidad en los últimos años al país a pesar de las sanciones económicas y políticas de los europeos y Estados Unidos.

En este proceso, América Latina quedó relegada de la estrategia rusa en la región, sin embargo, de acuerdo con la investigadora Alexandra G. Koval de la Universidad Estatal de San Petersburgo, que estuvo en México impartiendo conferencias sobre la Relación entre Rusia y América Latina, eso cambiará muy pronto. La académica destacó en su conferencia en la Universidad Anáhuac que, además de las visitas oficiales de primer nivel realizadas a la región en la última década, esto se ha plasmado en el concepto de la Federación Rusa (2016) para América Latina que estableció que: Rusia buscará consolidar lazos con sus socios latinoamericanos en los foros regionales e internacionales, expandiendo la cooperación a través la asociación multilateral con América Latina y el Caribe, incluyendo la Comunidad Latinoamericana y Caribeña, el Mercosur, la Unasur, el Sica, la Alba, Alianza del Pacífico y la Comunidad del Caribe.

Esto, en términos discursivos podría ser parte de una narrativa a nivel político, no obstante, se ha acompañado de la presencia de Rusia en la región no sólo en términos geopolíticos, sino comerciales. La investigadora destacó que el comercio con la región aumentó desde 2001 llegando casi 16 mil millones de dólares en 2018. Señaló que a partir de 2008 la tasa en promedio de las exportaciones rusas se ubicaron en 1.5% y sus importaciones en 3.8% respectivamente. América Latina ha mantenido un promedio en sus importaciones procedentes de Rusia en 1.8% y sus exportaciones promediaron 3.8% para el mismo período. Vale la pena mencionar que la región ha mantenido un superávit comercial con respecto a Rusia quien exporta a Latinoamérica fertilizantes (32%), minerales (25%), hierro y acero (23%), Cereales (4%), Caucho (2%), Maquinaria (1%), otros (13%) e importa frutas (19.8%), carne (15%), Soya (14%), Vehículos (7.3%), pescado (7.2%), químicos inorgánicos (4.1%), maquinaria (3.5%) y otros productos (29.6%). Los tres principales socios comerciales de Rusia son Brasil (32%), México (18%), Ecuador (10%). Venezuela no figura como un importante socio comercial, ubicándose en la 11 posición.

Pienso que la relación entre ambas partes puede mejorar, para ello, es necesario encontrar un equilibrio en el intercambio comercial y promover más misiones comerciales, así como despejar dudas del sector empresarial latino por el temor a la lejanía. Se debe pasar de un esquema de economías competitivas a uno de complementariedad económica. Esto se puede hacer a través del mutuo conocimiento, el cual deberá de respaldarse por un sistema comercial multilateral institucional por medio de la OMC, la eliminación del proteccionismo, el alto costo de los transportes, mayor acceso a la oferta-demanda comercial entre ambas partes. De darse esto, se estaría en condiciones de explorar la posibilidad de firmar Tratados de Libre Comercio con los países de América Latina. Es necesario una mayor cooperación entre Rusia y la región en el multilateralismo y la gobernanza global, conceptos usados por el gobierno chino en su narrativa concerniente al nuevo orden internacional. Esperemos que América Latina vea a Rusia como un socio, más no como una amenaza y que la cooperación e intercambio cultural, político y económico sean la constante en el futuro cercano entre ambas partes. 

POR ADOLFO LABORDE
INTERNACIONALISTA
@ADOLFOLABORDE71



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