Rumbo a una sanidad financiera en los estados y municipios

Debemos propiciar nuevas y más justas relaciones con el exterior, así como nuevos vínculos entre el campo y la ciudad

Alejandro Armenta/Opinión El Heraldo de México/Columnista Invitado
Alejandro Armenta/Opinión El Heraldo de México/Columnista Invitado

En el gobierno de la Cuarta Transformación, que encabeza nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador, tenemos como propósito que el paradigma de la disciplina fiscal y la política económica se encaminen hacia la meta de alcanzar el crecimiento y desarrollo de nuestra nación, en aras de lograr el equilibrio financiero, en el marco de un proceso de redistribución del ingreso.

Por lo tanto, el papel de México debe ser visto y analizado desde el proceso de la Hacienda Pública para la adecuada integración económica, en el contexto de una economía productiva con un nuevo equilibrio entre el sector de exportación y el mercado doméstico.

Debemos propiciar nuevas y más justas relaciones con el exterior, así como nuevos vínculos entre el campo y la ciudad para rescatar el ingreso popular y redefinir el papel del Estado, mediante una estrategia donde se conjuguen la rectoría, regulación y promoción del desarrollo.

Desde el Senado estamos generando las reformas necesarias para sanear la economía y revertir los efectos devastadores heredados de las pasadas administraciones. En este sentido, en Morena impulsamos la iniciativa de Ley de Disciplina Financiera para Estados y Municipios, con el objetivo de corregir los conflictos de condonación fiscal, así como mejorar el sistema tributario y de participaciones. En particular, esta ley establece y respalda una regulación por medio de la responsabilidad hacendaria, permitiendo a las entidades federativas y a los municipios conducirse bajo criterios y reglas que aseguren una gestión responsable y equilibrada de sus finanzas públicas, generando condiciones que favorezcan el crecimiento económico y, con ello, la estabilidad del sistema financiero.

En el proceso de globalización actual, es de suma importancia reorientar la política fiscal de nuestro país, a través de políticas públicas y reformas institucionales, para alcanzar las condiciones que fortalezcan la estructura productiva, crecimiento económico y generación de empleos. Las naciones del mundo deben tener la capacidad de estudiar y analizar opciones, a fin de alcanzar el equilibrio entre los enfoques de sus estrategias nacionales de desarrollo. En esta administración nos hemos propuesto transitar a un gobierno sensible que promueva una nueva economía basada en el desarrollo sostenido, sustentable e incluyente; es por ello que la Ley de Disciplina Financiera es una herramienta de planeación encaminada a fomentar presupuestos ordenados, lograr mayor calidad del gasto y mejor uso de la deuda.

Por tanto, como instrumento de política pública responsable, la Ley de Disciplina Financiera tiene claros objetivos prioritarios: finanzas públicas sostenibles, menores costos de financiamiento, transparencia y rendición de cuentas. Las políticas de desarrollo deben tener en cuenta la importancia de las fuerzas del mercado respecto a la promoción del crecimiento, por medio del comercio, la inversión y la innovación; es indispensable crear sinergias positivas entre comercio y finanzas públicas sanas, determinando el modo de vincular esas actividades con el progreso de nuestra nación.

POR ALEJANDRO ARMENTA
PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE HACIENDA DEL SENADO
@ARMENTACONMIGO





lctl

¿Te gustó este contenido?