Rule of Law

Ningún candidato, independiente o partidista, tiene un proyecto para subsanar el principal problema que aqueja al país: la procuración y administración de justicia. Peor, la sociedad civil tampoco está pudiendo articular una respuesta

Rule of Law

El filósofo político Thomas Hobbes decía que la vida sin un Estado rector es nasty, brutish, and short (desagradable, salvaje, y corta). Esto describe la situación en gran parte del territorio nacional, donde quien gobierna son los grupos criminales. La abdicación de la responsabilidad de gobernar, en el sentido básico de imponer un orden sobre una demarcación es, incluso, más lacerante para la sociedad que el imperio de la kleptocracia, resultado de la corrupción.

Es en este contexto que el Gobierno Federal promovió la Ley de Seguridad, que brinda un marco jurídico al actuar de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública. La sociedad civil, por medio de su principal ONG, México Unido Contra la Delincuencia (MUCD) alzó la voz en contra de dicha ley. Señaló que representa la codificación de la presencia de soldados en las calles. Dicen que, más que reglamentar y, así, normalizar el ejército, el Estado mexicano tendría que estar capacitando y fortaleciendo sus policías federales y estatales.

En general, MUCD tiene razón. El problema es que la sociedad civil no ofrece una alternativa que funcione en la práctica. De hecho, es el colmo que todavía no sepamos de un modelo mexicano de prevención del delito, a pesar de que SÍ existen casos de éxito, como en Aguascalientes, Yucatán, y varias de las acciones que se han tomado en la Ciudad de México y Monterrey. La incapacidad de los ciudadanos de formular una respuesta sensata e inmediata, aunado a la épica ineptitud de los gobernantes, hicieron que la deficiente Ley de Seguridad fuera necesaria.

Luego, escuchamos al candidato del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) ofrecerles amnistía a los criminales. Las amnistías y los Tribunales de la Verdad son instrumentos muy poderosos para lograr la paz en lugares donde ha habido una guerra. Pero no son cualquier cosa, ni se pueden tratar con la ligereza que actualmente propone el candidato tabasqueño. Aparte, se requiere de una estructura que, posterior a la amnistía, pueda asegurar que los agresores no vuelvan a ultrajar a un inocente. Obvio, ni el candidato lo ofrece, ni la sociedad lo sabe exigir.

Cabe señalar que, esta última semana, se vio a un candidato del PRI que, a pregunta expresa sobre el tema de la persecución de actos de corrupción, no ofreció una respuesta contundente. Finalmente, el presunto candidato del PAN fue líder de su fracción en la LXII Legislatura de la Cámara de Diputados cuando se dieron varios casos de moches en su bancada. Y no hizo nada.

La mala noticia es que, ni el Gobierno Federal, ni la sociedad civil, ni los principales candidatos, tienen un plan para resolver lo que es, para efectos prácticos, el único problema inmediato y urgente: la falta de Estado de Derecho. La buena es que, si prestáramos un poco de atención, existen soluciones a la mano. Pero hay que saber exigir.

 

Por Agustín Barrios Gómez

¿Te gustó este contenido?