Rosario, no te preocupes

Le hicieron creer a la ex secretaria de Estado que no tenía nada que temer; hoy amaneció en la cárcel

Alfredo González Castro A fuego lento / Heraldo de México /
Alfredo González Castro A fuego lento / Heraldo de México /

De una u otra forma, dos presidentes de la República, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador le dijeron en su momento a Rosario Robles: No te preocupes.

El primero de esos mensajes ocurrió el 19 de abril de 2013, cuando el mexiquense presentó, en Chiapas, la Cruzada Nacional contra el Hambre.

Rosario, no te preocupes, hay que aguantar porque han empezado las críticas, han empezado las descalificaciones de aquellos a quienes ocupa y preocupa la política y las elecciones…

La segunda aparente muestra de respaldo, se dio el pasado 1 de agosto, cuando el presidente López Obrador declaró que él seguía pensando que era un chivo expiatorio y que los responsables de la tragedia nacional eran los de mero arriba. A la luz de los acontecimientos, ninguno de esos mensajes surtió efecto.

Hoy, Rosario Robles Berlanga, una de las mujeres de izquierda más activas de la era moderna en la política mexicana, amaneció en la cárcel.

Un juez la vinculó a proceso por delitos relacionados con daño al erario por más de 5 mil millones de pesos, derivado de La Estafa Maestra.

Como nunca había ocurrido en un caso parecido, le dictaron prisión preventiva justificada.

Para Alejandro Hope, especialista en temas de seguridad y justicia, Rosario no debió de haber pisado la cárcel. Para mitigar el riesgo de fuga, publicó en Twitter este académico, había alternativas menos costosas para el Estado, como el brazalete, una fianza de alto monto o arresto domiciliario.

No recurrir a otras alternativas y meterla a la cárcel, hace pensar que la ex jefa de Gobierno es parte de un ajuste de cuentas de alto calado.

Da la impresión que Rosario es para la 4T lo que Elba Esther fue para el gobierno de Peña Nieto.

Guardadas las proporciones, hay un denominador común: las dos, mujeres poderosas e influyentes, se quedaron solas. Cayeron en la desgracia, desamparadas, sin ninguna red de protección.

Ni Peña, en el pasado con la maestra; ni AMLO, ahora con la ex dirigente perredista, se compraron pleito con grupos que las apoyaron.

Las metieron a la cárcel en su momento político más vulnerable.

En el caso de Rosario, todos los personajes que podrían tener relación con ella, están lejos. Y no se ve en el horizonte a alguien que saque la cara por ella, como el expresidente que, hasta donde se sabe, anda en España.

Tampoco podría pensarse que el PRI asumirá su defensa. Y menos ahora con la llegada de Alejandro Moreno, quien prácticamente está por echar a patadas del partido a los últimos reductos del peñismo.

En pocas palabras: Rosario no tiene quién la defienda.

Conversé ayer con gente cercana a las investigaciones sobre La Estafa Maestra y me adelantaron que todavía hay mucha tela de dónde cortar en algunas dependencias como la Sedatu.

Por falta de recursos para liquidar a personal de la anterior administración, hay empleados que permanecen ahí, pero han manipulado información relacionada con el caso.

Todos ellos obedecían órdenes del anterior oficial mayor, Emilio Zebadúa, a quien señalan por haber firmado al menos cinco de los 27 convenios que la Sedatu y la Sedesol suscribieron con universidades públicas y sistemas estatales de televisión, mismos que la Auditoría Superior de la Federación ha vinculado con el esquema para desviar más de 5 mmdp.

***

Al preguntarle a un alto funcionario sobre por qué Rosario está en la cárcel y Emilio Lozoya, no, me respondió que las operaciones del ex director de Pemex fueron con empresas constituidas legalmente; mientras que el caso de Robles es más burdo porque crearon empresas fachada para saquear recursos públicos.

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: Estoy solo y no hay nadie en el espejo.

POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO

[email protected] 

@ALFREDOLEZ

edp

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