Ronda el fantasma del intervencionismo

Existe preocupación por el giro que ha dado la relación de México y Estados Unidos en la lucha contra el crimen organizado


Hace una semana, el secretario de Estado de EU, Rex Tillerson, dijo que cárteles mexicanos tienen nexos con grupos terroristas de otros países, incluyendo al Estado Islámico.

Para muchos esa declaración pasó inadvertida, pero para un sector vinculado con temas de seguridad en México dejó una estela de incertidumbre y preocupación, porque da una señal de por dónde viene la política de Trump en áreas sensibles como la seguridad con su vecino del sur.

Pero no era la primera vez que el tema se ponía sobre la mesa. El secretario de Seguridad Interior, John Kelly, había dicho algo muy parecido días antes.

Sin embargo, Tillerson fue más allá y adelantó que los dos países trabajan en un enfoque muy diferente para combatir a los cárteles de la droga y a las organizaciones criminales transnacionales.

Ambos funcionarios respondían así a inquietudes de congresistas de su país, como el texano Michael McCaul, para que instrumenten mecanismos que permitan reforzar la seguridad en la frontera sur de EU, pero también en la frontera sur de México, algo completamente fuera de su jurisdicción.

Para expertos en la materia y ex funcionarios mexicanos, hay una intención oculta cuando se trata de vincular a los cárteles mexicanos con grupos terroristas.

Perciben que se construye una narrativa para que EU pueda intervenir, con sus reglas y leyes, en asuntos que sólo competen a los mexicanos.

Ese enfoque muy diferente del que habla Tillerson se interpretó como parte de la estrategia de Washington para extender su dominio y control, teoría que no es producto de la imaginación, porque, a lo largo de su historia, EU ha intervenido en países como ColombiaPanamáIrak y Afganistán.

El tema cobra relevancia ahora que Donald Trump necesita una tabla de salvación después del fracaso del tan cacareado muro fronterizo y la renegociación del TLCAN.

Lo cierto, además, es que está metido en una batalla legislativa negociando el multimillonario presupuesto federal para el próximo año, porque necesita justificar el uso adecuado de cada dólar.

Para 2018, por ejemplo, prevén un recorte de 35% en los recursos que EU destina para América Latina. Y en el caso específico de México, solicitó 87.6 millones de dólares, frente a los 160.1 millones aprobados para este año, dinero que se destina para apoyar diferentes rubros que van desde la defensa de los derechos humanos hasta la lucha antidrogas y el terrorismo.

Y fue en ese contexto en el que los funcionarios estadounidenses dieron a conocer cuáles son sus intenciones con México, mientras que de este lado nuestros diputados y senadores apenas intentan ponerse de acuerdo sobre la Ley de Seguridad Interna, colocándonos lejos, muy lejos de nuestros vecinos del norte.

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: Las peores obras son las que están hechas siempre con las mejores intenciones.

 

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