Romper el silencio

Actualmente la ONG venezolana, Espacio Público, recriminó que hasta el día de hoy 134 periódicos se han visto obligados a retirarse de la vía pública

Camila Gómez / Heraldo de México
Camila Gómez / Heraldo de México

En Venezuela, la crisis económica y política ha alcanzado los medios de prensa. El vicepresidente editorial del histórico periódico de oposición, El Nacional, anunció que oficialmente se detiene la producción de la edición impresa. ¿El motivo? Los inasequibles costos de insumos. Es imposible seguir financiando el papel, dijo Martínez.

El presidente del diario comunicó que se trata de un descanso en el camino y agregó que seguirá ofreciendo la versión digital. Seguir informando con más fuerza que nunca, es la misión que se propone. Meta pertinente en un país donde la oposición es silenciada y aplastada, mientras se intenta esconder la realidad del día a día.

Si algo se ha comprobado los últimos años, es que es imposible tapar al sol con un dedo. Para los venezolanos, el pan de cada día se compone de un insoportable desequilibrio financiero e institucional y un repertorio de presiones políticas maquilladas de democracia. Basta decir que, en 2013, el gobierno del presidente Nicolás Maduro, quien estrenaba el título de líder del Ejecutivo, monopolizó la distribución de papel para la prensa. Esta fue la primera expresión de control a la libertad de expresión por parte de un personaje que cimentó su carrera política a la sombra del controvertido expresidente Hugo Chávez.

El Nacional fue el primer diario en denunciar este acto vulnerador y centralista. Lo llamó una hegemonía comunicacional en Venezuela. Al poco tiempo, las importaciones de papel se sometieron a caída libre, al pasar de 92 mil a 26 mil toneladas entre 2013 y 2014.

Actualmente la ONG venezolana, Espacio Público, recriminó que hasta el día de hoy 134 periódicos se han visto obligados a retirarse de la vía pública.

Sin duda, la cancelación de la distribución de otro periódico de oposición beneficiará al presidente venezolano y a su gabinete, quienes se esmeran en cerrar el agujerado telón que esconde un gobierno ineficiente, corrupto, dictatorial y profundamente amenazante. Aquella desgracia la sienten los venezolanos en carne propia y resulta evidente para la comunidad internacional. Pendiente entonces, sumar esfuerzos para hacer frente a una crisis que ha rebasado fronteras y ahora atenta directamente contra los críticos que le quedan.

Hoy, Venezuela es el resultado del silencio de muchos. Mantenerlo nos condena a todos; romperlo nos corresponde.

 

Por CAMILA GÓMEZ DÍAZ BARREIRO

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